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Mostrando las entradas etiquetadas como Desvaríos

La vida sigue siendo un milagro

Llegas cansada, harta de un día en el que los pies no han conseguido dar con las bolas. Llegas de recoger unos pantalones tras un día de relojes a cámara lenta, de ansiedades acumuladas en la cucharada de un plato recalentado. La modista ha decidido que ya no eres enana y te deja unas perneras como de medir 1,80. Te miras otra vez de arriba abajo y aún te ves más ridícula y más pequeña con esos bajos de gigante arrastrándose sin dignidad alguna por el parquet rallado. Llegas frustrada, mirando de reojo la libreta en la que estás anotando los "descubrimientos" (o las mentiras) para el próximo congreso. Los dvds se amontonan encima del televisor, en un desequilibrio violento. Total, aún quedan diez días... Llegas enfadada, porque los que creías tus amigos se han perdido en la indiferencia y ni siquiera recogerán la invitación para brindar por ti. Husmeas en tu pasado, por aquello de que quizá seas culpable. Buscas, rebuscas... Peor para el sol, que cantara aquel... Llegas a una...

Rebeldías

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I Me han dicho que la obra de teatro 2666 es una puta obra maestra. Me dice H., a quien no me canso de adorar por las esquinas, que hay una escena de una violación de más de diez minutos de duración. Él no sabe (porque no se lo he contado) lo mucho que me gustó la angustia sentida con el tunel de Irreversible . Quizá es que me conoce ya de esa forma que apuntaba Borges : Nos entendemos a pesar de las palabras . H. me dice que me encantaría aquella violación de 2666. "Sufres. La sangre, la angustia, las cruces por todas las mujeres de Ciudad Juárez..." Y yo no se lo digo, porque no hace falta, pero me muero de envidia. Él vio solo (que es como hay que asistir a esos sufrimientos purgatorios) aquella obra/violación/infierno. Él recogió a Rigola al día siguiente en Atocha y pasó el día con él hablando de Bolaño , de 2666 , del teatro, del hombre y de las palabras que él y yo ya no necesitamos para entendernos. Hace un tiempo me perdí en Bolaño . Lo hice entre las sábanas de una...

Bordes

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Últimamente ando al borde. Lo sé. La construcción gramatical de la frase es incorrecta. Falta cierta información imprescindible para comprender su significado. ¿Al borde de la locura? ¿del infarto? ¿del hastío? ¿de la alegría? Se puede estar al borde de muchas cosas y casi todos los poetas del mundo han citado menos bordes de los que en realidad tenían ante sus ojos. Todos estamos al borde siempre de algo. Puede que no fuera tan ingenua aquella concepción de que el mundo se acababa en un precipicio. La tierra estaba al borde de un barranco de infierno, muerte y nada. La nada es un precipicio complicado. Y no es el borde al que me asomo. Cuando digo que estoy al borde, me refiero a que estoy a punto de tocar la locura real (si es que puede ser real la locura, algún filósofo puede estar retorciéndose ante mi improperio). Llevo dos semanas durmiendo unas cinco horas diarias y ni siquiera ha sido por sustituir el sueño por sexo. Lo sé, también estoy al borde del patetismo. También estoy al...

Cosas que se acaban

Se nos está escurriendo entre los dedos. El año. Se me van mis alumnos y llevo una semana con los ojos llenos de agua y sal. Ellos se despiden de mí con un regalo, gracias desbordadas y piropos inventados de los que se te clavan en las entrañas maternales. Algunas, en las otras entrañas, que algunos son aspirantes a James Dean y una nunca ha sido de piedra. Se me acaba la botella de Santa Teresa y la he repuesto por un Matusalén , que una siempre ha sido de acabar las cosas a lo grande. Se me ha acabado un libro del que os hablaré uno de estos días, entre lo alunada y lo enamorada. Se me termina de ir un virus que no era una gripe pero casi. Se va agotando la paciencia y una no puede asfixiar el "hijos de puta" cuando ves a los padres de Madeleine en la televisión jugando a películas de navidad. Se acaban las opciones y las pistas. Se quema la visa. Se vacía el Viña Ardanza y se queda en los huesos el jamón. Como quien no quiere la cosa, se nos está finiquitando 2mil7, con l...

A veces soy infiel

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A veces engaño a Tom Waits con Bruce Springteen . (De hecho, más de una vez he tenido un sueño en el que aparecen el Boss y Big Man junto a mí. Y ninguno de los tres llevábamos ropa) Hay tardes en que le doy de lado al café y me voy con un te de rooibos. Algunas noches le soy infiel a mis Fortuna y me fumo un Marlboro (que le robo al Hombre). A veces le soy desleal a Miles y me convierto en una Parkeriana. A veces soy una adúltera sin remedio y cambio al jazz por una chançon de rock&roll. Algunos días me olvido de mi mano y me busco en otras manos. Hay momentos en las que engaño a mi alma gemela y sueño eróticamente con mis chicos de la Bourbon . Siempre habrá una tarde en la que no desee a Norah para convertirme en lesbiana por Diana . A veces le soy infiel a Clint y me corro una orgía con Woody . Hay comidas en las que prefiero un Ribera a mi Viña Ardanza (pero es un delito justificado). Hay noches en que no pido Santa Teresa sino un bourbon (pero es sólo porque quiero parecer...

Amor de viento

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¿Te ha pasado alguna vez? Le has tenido delante mucho tiempo, sin reparar en él (o en ella). Hasta ese mágico momento, no tenía pene (ni vagina). Hasta que el disco duro se te recalienta de pronto una noche deliciosa, estabas ante una persona sin sexo. Pasa todos los días (o eso dicen). Sin embargo fue anoche cuando el sonido de su armónica acarició mis pezones por primera vez. Ayer, después de verle tantas veces, Antonio Serrano me enamoró. Desde mi asiento de piel oscura, los tangos que le arrancaba a su pequeño (y tantas veces infravalorado) instrumento plateado, me hacían soñar con algo mucho más íntimo que un concierto (si es que puede haber algo en esta vida más íntimo que un concierto). Es lo que tienen los músicos. Son mi perdición, mi copa de recaída, mi penúltimo cigarro antes de entrar al trabajo, mi masturbación y mi soplo de aire fresco. Y no sé por qué, pero nunca me he fiado de la gente que no se enamoraba de los músicos que le removían las entrañas. O, al menos, no fan...

Otra forma de decir "te quiero"

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Algunos hombres no saben decir te quiero . Al menos, no saben decirlo sin quedar atrapados en el fango del tópico manido. Pero algunos hombres dicen "el día que me quieras no habrá más que armonía", desean en voz alta un "la noche que me quieras, desde el azul del cielo, las estrellas celosas nos mirarán pasar" y componen canciones como ésta . Algunos hombres son como tú eras y también lloran con Gardel . ¿Sabes? Aún sigues siendo más honesto que dios. Aún sigues siendo el mejor hombre que he conocido y aún te veo reflejado en los espejos cuando tarareo a Gardel . ¿Sabes, abuelo? Aún no te he olvidado.

¿Brindas conmigo?

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Te pregunto esto porque hoy estoy, de nuevo, feliz y en paz conmigo misma. Hoy, después de un tiempo gris, vuelvo a recobrar la alegría capitalista de sentirme útil, dentro del sistema, dentro del Régimen de la Seguridad Social. Ha pasado mucho tiempo. Quizá ya ni te acuerdes del verano pasado. Yo sí. Fue el peor y el mejor verano de mi vida. Hace un año, estaba agotando unas vacaciones con la incomodidad de que, a la vuelta, recogería mi despido, mi finiquito y el odio esparcido por mi despacho. Hace (ya) un año, un ex-jefe me evitaba escondiéndose tras el despiste para no reconocerme(se) una hipócrita amistad, una sangrienta cobardía. También hace un año, acababa mi segundo año del Máster de Cine con un regusto dulzón y feliz. Estaba enamorada y me amaban. Con mayúsculas. Se abría un futuro íntimo ante una persona que, por obra y gracias de mi ex-jefe, se había quedado sin porvenir. Hoy, un año después, me dicen desde una universidad más prestigiosa, más antigua, más pública... que c...

Un saxo noruego

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A Jan Garbarek lo conocí gracias a un hombre que me susurraba calmantes verbales al otro lado del teléfono. En mitad de la madrugada, y en unos días en los que mi estabilidad emocional se tambaleaba entre la locura y la miseria, aquel hombre me llamaba Laura , como la canción, me hablaba de Verona , de la serenidad del saxo de un noruego llamado Jan Garbarek , de un disco de Charlie Parker que llevaba mi nombre y de que, también él, tenía una mujer con hipoteca que le arrastraba hacia una espiral de demencia y asfixia. Nunca supe cómo se llamaba aquel hombre, ni de qué color eran sus ojos en los días de lluvia. Y, sin embargo, me desnudé ante él como no lo he hecho con personas que comparten mi herencia genética y mi árbol genealógico. Como si pudiera verme por una grieta de mi casa, sabía llamarme en ese momento oportuno en el que había vaciado una botella de ron, las colillas desbordaban el cenicero y a Lady Day no le quedaban más lamentos que escupirme a la cara. Entonces, le habla...

Se dice, se cuenta

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En algunos sitios de renombre, empieza a correr el rumor de que Elvis Costello y Allen Toussaint estarán el 13 de julio en el Viajazz presentando The River in Reverse . Y, por supuesto, te remiten al link del festival . Pero como ya dije en un post anterior, esta página sigue dedicada a la edición de 2006. Hay clases y clases. Hay formas de trabajar y formas de mediocrear. O como dicen en mi pueblo, "esto es pa' mear y no echar gota". The River in Reverse es un discazo. Tan tremendo que uno de estos días, si me tenéis paciencia, os enumeraré diez razones por las que bajarlo de la mula (o comprarlo original, según creencias) cuanto antes. Ahora es tarde. Michael Bublé canturrea algo lamentable en Buenafuente . Pero Miguel Chiclé ha convertido La Barbacoa de Georgie Dann en una suerte de swing. Edu Soto tiene eso que por aquí abajo se llama 'age o duende y que no es demasiado fácil de describir. Cuenta la leyenda que Lola Flores se lo explicó así (de borde) a su h...

Con el tiempo, I close my eyes

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Con el tiempo, una se va volviendo más prudente. La diversión antigua de meter el dedo en la llaga y moverlo con brusquedad, deja paso a una cierta templanza. Una ya no pregunta por aquella bicha que le robó el semen a un amigo. Sabe que la farsante que llevaba dentro, en algún momento, se comió el envoltorio intelectual que la rodeaba. También sabe (en realidad lo supo siempre) que no leía a Houellebecq , que nunca se volvió a poner un liguero tras hacerse las fotos con las que calentaría al amigo y que no compartía con Anaïs Nin más que el intento frustrado de proyectar la depresión constante que nunca le perteneció. Y sobre todo, sabe que el amigo trata de no reconocerse a sí mismo que volvieron a venderle un intento de ser La Mujer . Siempre he pensado que hay cosas que o se tienen o no se tienen, pero no pueden aprenderse. Si uno no nace con gracia, se jode. Pero si intentas ser el "graciosete" del grupo, al final se te ve el plumero mediocre. Si no nace con talento, se...

Buen rollo etílico

Renato Carosone tiene una canción que es capaz de dibujarme una sonrisa en las caderas. Ayuda, por supuesto, haber repostado dos Santa Teresa con coca-cola. Ayuda también estar en mi sur natal, donde la gente te habla con una ingenuidad encantadora. Pero, de pronto, entrar en un garito y que te pinchen el Tu Vuo' Fa' l'Americano es todo lo que necesitas para sentirte mejor que un croissant untado con mantequilla y mermelada. ¿Acaso si le das al play no se te emborrachan los testículos/ovarios? A mí sí. Y me encanta. Mañana os hablo un poquito más de Carosone . Ahora me voy a tomar otro Santa Teresa frente a una chimenea andaluza, a fumarme un cigarro y a mover la cabecita al son de esta canción.

Cuento de Navidad en cinco capítulos

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-1- Anoche, las familias de bien, aquellas que se han creído eso de que no hay ningún tipo de crisis económica, ocupaban el centro de Madrid. Cerraban las tiendas, a las que habían ido, sin duda, a buscar a un Rey Mago que quisiera hacerse cargo de los deseos de los hijos, sobrinos, nietos o vecinos. Colapsaban las calles, con su felicidad navideña, aguantando las incomodidades con la dulce sensación de la musiquita de campanitas celestiales y las luces que adornan las calles en estas fechas. Era, pues, la típica noche navideña, de esas que son un lugar común en las películas hollywoodienses. Ya sabéis, de esas que se nos muestran con un dulce villancico jazzero_comercial de fondo. Imagen ralentizada. Una pareja de guapos sonriendo, cargados de bolsas y de paquetes, con la nievecita de papel cayendo ante los ojos del espectador. Si no hubiera sido así, este post no sería un cuento de Navidad en cinco capítulos. -2- Mientras un atasco humano saturaba el centro de la capital, un hecho in...

Llovía a cantaros

Hoy en Madrid. La lluvia es algo muy literario y muy bucólico, pero también algo tremendamente incómodo. A nadie le gusta que se le empapen las gafas (sí, tontucia gafapasta de color rojo, a ti que a lo mejor has caído aquí buscando Gustav Klimt o Kiarostami , tampoco te gusta, aunque disimules muecas popis bajo los cantaros para parecerte más a Isabel Coixet ). No me gusta la lluvia, entre otras cosas porque enaltece, aún un poco más, los peligros de la imperial obra de este alcalde al que le hubiera gustado tener algún número romano en su nombre, que siempre da ese regusto a neftalina y genes mongólicos. Pero no es ni Alberto V ni desciende de una larga casta engendrada entre primos hermanos. Por eso, para ganarse su estatua ecuestre (que siempre viste un montón), ha decidido dejar su huella en los accidentes de la M30 y en las lápidas de todos los obreros muertos mientras hacían su adorado soterramiento (pero de esos muertos no se habla, ni en los periódicos de izquierdas ni en los...

Sobre las situaciones jodidas

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Las situaciones difíciles no sirven para casi nada. Sólo para consuelos tontos, el refranero popular, o los chascarrillos de ancianos a los que les confundimos las arrugas con la metafórica sabiduría del paso del tiempo, nos dicen que nos hacen más fuertes, que nos hacen más templados, más sabios. Las situaciones difíciles sólo sirven para golpearnos brutalmente contra una verdad que nunca quisimos encontrar. Nos sirven para quitar los disfraces de amigos a personas que, simplemente, se esconden en una cobardía egoísta y te pasan la mano por el lomo, como si fueras un perro con la peste bubónica a punto de ser sacrificado. Las situaciones difíciles sirven también para darte cuenta de que hay compañeros cojonudos por los que nunca hubieras apostado dos duros. Y también personas a las que quizá nunca debiste idealizar en un peldaño de metacrilato (ya lo decía Woody Allen en aquella escena del infierno en “Desmontando a Harry” ). Saldré de ésta. Seguramente, como dicen los ancianos salpi...

Lo bueno

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Lo bueno de vivir en una esquizofrenia vital es que, cuando vienen los "altis", me siento C'est si bon , me siento como si "El Hombre" , al fin, "Fly Me To The Moon" ... Lo bueno de vivir en esta esquizofrenia es que hay días como hoy, en los que todo funciona y encaja, en los que me siento feliz, perdón, Feliz y el jazz se vuelve la droga perfecta (aún más, necesaria) que acompaña en este viaje tan terriblemente "alti". Lo bueno de vivir en esta esquizofrenia existencial es que, a veces, como esta noche, la persona a la que amo me dice que todo empieza a salirnos bien y esta vez decido creérmelo. Y de pronto, el arcoiris por el que llevo arrastrándome casi veintiseis veranos, deja de tener tonos grises. A veces pasa que una se deja el cinismo y la angustia perdidos en las notas de una canción o en los "te quiero" de un hombre. Esta es una de esas noches. ¿No lo oís? Fly me to the Moon ... (Escuchadla, pulsando en el cuadro negro, y...

Correspondencia pendiente I

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Querida Marilyn Monroe : ¿Quién eras cuando él recogía el reloj de tu mesilla de noche y, tras detenerse en sus agujas con la mirada ya ensayada, te decía “es tarde, nenita, tengo que irme” ? Quiero decir que sé que, unas horas antes de eso, cuando le seducías para que se metiera contigo en la cama, entonces, eras Marilyn . Pero, cuando él se iba de tus sábanas sudadas para meterse a hurtadillas en las sábanas de Jacqueline … ¿quién eras entonces? ¿Eran las entrañas de Norma Jean las que se rompían a pedazos? Necesito que me digas que sí, necesito saber que también tú maldecías ese momento y escondías tu rabia en la sonrisa de rubia tonta. Querida Marilyn , cuando veías que todo el mundo te mitificaba, presionándote para que siempre tuvieras la palabra vacía y la alegría estúpida que contagiara sus mediocres vidas de banalidad… ¿en ese momento, mi querida Norma , no te entraban ganas de aullar el odio que habías ido comprimiendo en tus escasos ciento cincuenta centímetros de soledad? D...

Lo curioso de los blogs

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Sí. Es curioso y no deja de sorprenderme esto del mundo blog. Llevo apenas unos días sin postear y, sin embargo, me siento terriblemente culpable. Pienso en mis niños, entrando en este blog desde Zaragoza y desde algún despacho_colmena perdido en algún punto de Madrid . Pienso en los lectores que me dejan, de tanto en cuando, ese 'age de mares gaditanos que tanto me gusta, o ese guiño cómplice y bluesero recién llegado de New Orleans . Pienso en algunas personas que me leen (o así me consta) desde un blog catalán o desde tierras de gauchos y psicoanalistas. Y, entonces, vuelvo a sentirme mal por no actualizar desde hace tantos días. Tengo una excusa. He estado malita y aún arrastro cierta afonía y cierto dolor de cabeza. Quizá si no fumara, conseguiría curarme. Pero es imposible. Ha llegado el punto en el que no sé qué hacer con mis manos si no es sujetar un cigarro. Mido el trabajo en intervalos de pre_cigarro y post_cigarro. Y en los atascos en coche, al volver a casa, junto a ...

Martes de borrachera y sorpresa

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Quizá éste no es un post para este blog. Pero es que no me siento lo suficientemente serena como para escribir con un boli y un papel. Esta no es una noche de jazz (aunque sí lo sea), ni se va a colar ningún fotograma en blanco y negro (aunque quizá sí los he pensado). Esta noche, simplemente, me he reencontrado con un buen amigo, he conocido a una actriz bastante grillada y a un artista que me miraba seductora y fijamente mientras me hablaba y, tras ingerir alcohol y dejarme tentar (después de mucho tiempo de chica formal) por una maría exquisita, he llevado a mi "tribu" improvisada al Populart , que cada día se parece más al sitio donde me quiero quedar y plantar raíces. Son casi las tres de la madrugada y acabo de llegar, borracha y contenta, a casa. Iba a ser una reunión_cervezas_cena de trabajo. Iba a ser. Pero el "iba" se perdió en un callejón a mitad de camino. Quizá se fue con unos perroflautas que pasaban por allí. ¿Y a quién le importa lo que se suponía qu...

Mientras Stan Getz plays

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Una mujer llora en su salón. Un viejo disco de Stan Getz da vueltas a una velocidad vertiginosa sobre un microchip que, probablemente, fabricó un taiwanés que jamás escuchó a Getz , ni a Byas , ni a Bird , ni muchísimo menos el requiebro de la Holiday . (Ni falta que le hace. Bastante tiene, seguramente, con lo suyo). Un hombre rumia las lágrimas de su amante mientras, posiblemente, pone buena cara para que la mujer que convive con él no sospeche que ella no es su única prioridad. Lo que me gusta del jazz, lo que me atrapa del jazz, es que es una música (probablemente la única música) en la que el músico sólo hace la mitad del trabajo y el oyente la otra mitad. El artista deja grabadas unas notas y, luego, la mujer del salón interpreta el significado según su estado de ánimo. Un mismo tema puede sonar el tema más triste sobre la faz de la tierra o el más alegre de la historia de la felicidad insulsa. ¡Qué jodidamente grande es el jazz! ¡Qué jodidamente grande era Stan Getz ! ¡Qué jodi...