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Mostrando las entradas etiquetadas como Adquisiciones

Vacaciones

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Este año no he hecho ninguna lista de lo mejor y lo peor de 2007. Me ha dado mucha pereza, la verdad. Este año tampoco he dejado por escrito mis doce deseos/uvas, ni mis propósitos de enmienda para 2008. También me ha dado mucha fatiga pensar siquiera en hacerlo. Llevo todas las vacaciones jugando a mi regalo de Navidad. Mi hermano se ha lucido (en el buen sentido) con el Buzz Hollywood, un juego de la Play Station (sí, lo sé, no me pega siendo tan cultureta tener la consola, pero a lo hecho, pecho, que de eso también tengo). Es un juego que han debido inventarse para mí y cuatro frikis más. Ambientado en un concurso de la tele (tipo Saber y Ganar pero más cool_irónico_melómano), te van haciendo preguntas sobre cine. Y además americano, que es el mío. En resumen, que llevo todas las vacaciones ejerciendo de ocelote pardo. Duermo, como, juego, escucho a mis músicos enlatados, veo alguna película para no perder las buenas costumbres, bebo cerveza gay, ron del bueno y hasta un poquito de...

Regalito de cumpleaños

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Como no tenían ipods de 27 GB, que son las gigas que me caen, El Hombre me ha regalado el negro de 30. ¿Cómo no voy a quererle? De repente, me ha salvado la vida. En los trenes que me lleven al trabajo, seguro, Miles estará conmigo, dándome fuerzas para aguantar a sus compatriotas alumnos míos. Así que, cuando un alumno me mire como ameba ante la incomprensión de un temario indescifrable a sus ojos de champiñón, echaré un vistazo a mi niño, negro brillante, que esperará en el bolso a que vuelva a amamantarle con mis oídos. ¡Qué bonito es! Lo miro, desde todas sus esquinas, desde todas sus perspectivas... Y ya no sé a quién quiero más, si al Hombre o a mi nuevo "amante". Éste sí que está siendo un cumpleaños cojonudo. Trabajo, sexo, música, amor, ron... (Y todavía no puedo contaros mi próxima incorporación "laboral" a una casa que... Me callo. Cuando pueda, os invito a todos a un buen ron para celebrarlo) Ya lo dije. 2007 iba a ser un gran año.

Ansiedad

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Al final, no sé muy bien cómo, me he juntado con dos ejemplares de Ray. A Tribute to the Movie, the Music, and the Man . Se por qué. Siempre he sido una ansiosa sin remedio. Además de una neurótica y muchas cosas más, casi siempre taras de fabricación. Supongo que la razón de que me guste tanto el cine de Woody Allen es que, lejos de ver a sus personajes cómicamente incomprensibles, me reflejo en ellos con la risa amarga de la autocrítica. A mi amigo Aarón le gusta Bergman porque es tan existencial_pesi_mista como él. Y la razón de que a mi amigo Juanqui le gustan los libros de dragones la sabe él y su futuro psiquiatra. Pues mi ansiedad, mi neurosis, mi perfeccionismo, juntados a mi Tesina, me han llevado a tener dos copias de esta fabulosa joyita. Así que he pensado que, si alguno de los lectores habituales, quiere una copia, sólo tiene que invitarme a una cerveza. Salud y buen fin de semana.

Nueva agenda

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Como soy una persona caótica y desordenada, nunca acabo un año con la misma agenda. Siempre las comienzo con la ilusión de que, esa vez sí, voy a organizarme bien. La vida, el trabajo, los estudios... Pero al final, o pierdo una primera agenda (y la segunda), o acabo perdiendo la constancia para apuntar las tareas en mil libretas diferentes, o directamente dejo de anotar y recurro a mi cabeza. Pero además de ser una persona caótica y desordenada, también soy una persona melómana. De modo que este medio día, cuando tendría que haber ido derechita a casa de una amiga, que me esperaba pacientemente para comer, he caminado en dirección contraria. He llegado a una librería con saldos (que quería recordar lejanamente a la maravillosa y añorada Strand Books de Nueva York) y he comprado una nueva agenda. La segunda de este año. Pero es que, después del regalazo de Reyes de El Hombre, al verla sobre el mostrador, no he podido resistir la tentación de apuntar en ella los discos por escuchar, l...

Regalos

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Mi abuelo, del que ya he dicho alguna vez que era dios en mis ojos de niña pequeña, me decía siempre que los mejores regalos no suelen costar dinero. Quizá me lo decía con el complejo del hombre pobre que fue siempre. Quizá buscaba una excusa que darme para no tener que competir con mi otra abuela, que era una señorona de clase alta y un olor nauseabundo a naftalina. Y, sin embargo, con el paso del tiempo, el dios que era mi abuelo, en los ojos de una niña pequeña, ha ido envejeciendo en el recuerdo como un hombre muy sabio, de pocos libros en la mesita de noche y mucha verdad en las palmas de sus manos arrugadas. Es un tópico, pero me gusta mucho más el regalo que, de pronto y llevado por el impulso, me hace El Hombre al quedárseme mirando y vocearme un "pero qué condenadamente guapa eres" que el Jazz Life de William Claxton que me regaló estas navidades. Y todo esto viene a que hoy me han vuelto a hacer un regalo precioso , de esos que se quedan tintineando en las entraña...

Estrenando

- El maravilloso cd (en realidad, tres cds más un libro) "Orphans" , Limited Edition , que me regaló ayer mi queridísimo Erradizo . (¿He dicho alguna vez lo cachonda que me pone Tom Waits ?) - El dvd que me compré ayer en la Fnac. Ni siquiera una socia con carnet del Inem podía resistirse a comprar "The Miles Davis Story" por 10,50 €. - Y una nueva plantilla que me ha costado tres días tunear en clave de Jass . Espero, señores, que les guste. Pd. ¿Podrían decirme en los comentarios si, en sus respectivos ordenadores, se ve bien, si la letra es pequeña, si les quedan espacios en color blanco, si las canciones le ralentizan la navegación o si sale Miles Davis con forma de holograma futurista tocando "Marinero de Luces" ? Teniendo en cuenta mi analfabetismo informático, he podido hacer cualquier cosa con el código...

De buen rollo

Manolo me dijo una vez (o quizá lo lei en su magnífico blog) que no le merece la pena derrochar el tiempo hablando de lo que no le gusta. Por eso, él aprovecha su espacio para escribir sobre aquello que, de alguna manera, le pone. Es una filosofía muy sabia. Y siguiendo su consejo, este año no voy a hablar del Festival de Jazz de Madrid. El día del juicio final ya arderán juntos en la hoguera sus organizadores (y les acompañarán, para que no sientan la angustia terrible de la soledad, otros muchos señores de los que hoy, siguiendo el consejo de buen rollo de Manolo, no voy a hablar). Llevo ya unos cuantos días tomando aire y expulsándolo tántricamente. Se trata de una terapia de choque para no coger el kalasnikov del armario y empezar a matar al personal involucrado en el pseudofestival. Y de momento, ya he conseguido que me acrediten para ver gratis lo que me interesa. Así que tampoco ha dado tan mal resultado eso de soplar y resoplar. A partir de ahora, compaginaré mis odios y amore...

Caprichines de un sábado por la tarde

Ya he dicho alguna vez que Amazon es una de mis tiendas virtuales preferidas. No deja de sorprenderme las cosas que puedes llegar a encontrar. De modo que, a veces, por puro entretenimiento masoquista, pongo alguna palabra en el buscador y... a disfrutar. Mi padre no entiende que compre libros a través de una pantalla que él no ha llegado a entender. Se defiende escudándose en que pertenece a la generación Olivetti, y disimula su envidia con un "yo prefiero oler los libros en una librería pequeña". Hoy me he dado un caprichín. Cuando los gastos de envío superan al precio de la joya, una no puede resistirse. Os suena, supongo, La Revista (me refiero a Down Beat , claro). Pues mirad mi última adquisición . Ya empiezo a sentir la ansiedad y la impaciencia. Ahora, a mirar el buzón (el físico, el de mi portal) todos los días. Escuchando From This Moment On, de Diana Krall

Los propósitos para el nuevo año y las gangas de la Fnac

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Escribo esto el penúltimo día del año, que es un día igual que cualquier otro. Nos venden la moto de que hay que acabar el año entre uvas, oro en la copa y mariscada tremenda. Nos venden que hay que ir a una discoteca a beberse todo el garrafón que entre en el hígado. Nos venden que hay que hacer examen de conciencia y empezar el nuevo año con una lista de buenos propósitos. Yo no tengo buenos propósitos para 2006. Al contrario, voy a ser muy mala. Hace menos de un mes podría haberme matado en la M50. Así que he decidido que mis propósitos de "perversa" niña (de acuerdo, la edad me va convirtiendo en mujer, pero como jode y éste es mi blog...) van a ser: - No dejar de fumar (me da igual ser una perseguida, me da igual que me miren mal en la parada del autobús personas que nunca se han quejado ni se quejarán del humo de los coches) - Follar mucho (o al menos lo que me dejen) - Beber buenos vinos, buenas copas de ron, buenos chupitos del tito Jack,... Mi hígado es muy bueno y n...

Un te echo de menos y el jazz en mi vida (post dedicado a Erradizo)

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Canal Street Jazz Band en Populart El ser humano tiene la capacidad de emocionarse. Cuando era más jovencita y me balanceaba entre los primeros cigarrillos y los primeros cubatas robados a la vida, me preguntaban en clase de Filosofía en qué se diferenciaba el ser humano del resto de animales. “Los animales no piensan”, decían mis compañeros. Yo me acordaba de todos los perros que he tenido. Y si no se les puede atribuir la capacidad de pensamiento, sí tenían un ingenio y una capacidad de discernir asombrosas. Luego estaban sus miradas. Los que han tenido perros supongo que me entienden. Layla, que es mi perra actual, me mira como un auténtico ser humano. Sé que no entiende mis tristezas ni mis alegrías. Pero me mira y me parece averiguar en ella un amago de comunicación no verbal. La última vez que me emocioné con ella fue gracias a Miles Davis . Yo había puesto el típico Kind of Blue . Entonces, escaló por la cama hasta la almohada (yo estaba tumbada, mirando a las musarañas del tec...