Escribía una de las divinidades de mi religión particular (o Hernan Casciari ) hace unos meses en su blog : En Francia o en Inglaterra (que son países que quedan aquí cerca) hay series que las señoras que gotean pis no pueden comprender al completo, pero sin embargo las cadenas de esas regiones las producen y las emiten sin miedo. En España, en cambio, aún nadie se atreve a hacer algo que una vieja no pueda comprender ... Yo habría añadido Estados Unidos, claro. Después de sonreír con el final de la segunda temporada de Dexter , de fantasear con Cuddy y la barra soñada por House , de buscar en imdb noticias sobre la segunda temporada de Californication o de haber entregado mi sueño y mi tiempo libre a la siniestra Glenn Close de Damages ... Después de eso, una se pasea por la programación nacional y se queda sin palabras. Por eso, refugiarse en las palabras de Casciari siempre es, cuanto menos, un placebo confortable.