Comics y jazz (o viceversa)
Es verdad aquello de que a quienes nos gusta el jazz, nos gustan sus extensiones. Siempre llega ese momento, en el que nos descubrimos buscando las biografías sobre aquellos labios que nos hicieron soñar mañanas o idealizar pasados a través de un puñal de saxo o un revólver de trompeta. Es verdad aquello de que un día buscamos en google, en ebay (versión americana) o amazon, una camiseta de aquel festival en el que quisimos estar, la fotografía en la que el contrabajo parecía copular con la bestia/hombre o ese enlace mulero al documental descatalogado en el que el batería de la gira de 73 de dios contaba una pelea con policías. También es verdad aquello de que todos hemos manoseado libros y comics en la fnac si en la portada (o contraportada) encontrábamos escondida y tímida la palabra jazz. Hemos buscado en los obituarios de El País por si nos había abandonado otro grande. Sabéis a lo que me refiero. De pronto un día te levantas más triste que de costumbre, agotada como si hubieras l...