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Mostrando las entradas etiquetadas como Cantantes

Por si acaso

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En la Revista Cronopio de Medellín, con la que llevo un par de meses colaborando, me publicaron hace unas semanas esta historia sobre Lady Day y su Prez.  Dicen que, cuando se grabó el especial “The Sound of Jazz”, Billie Holiday llevaba años sin hablar con Lester Young, quien probablemente fuera su verdadera alma gemela, su soulmate. Dicen también que nunca la palabra soulmate, tan elocuente en el mundo del jazz, fue tan precisa como cuando definió el querer que Billie Holiday y Lester Young sintieron un día el uno por el otro...  Si quieres seguir leyendo, haz click aquí . 

I Could Have Danced All Night with Sammy Davis Jr.

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Sé que el título de este post puede resultar engañoso, porque hoy no voy a hablar de Sammy Davis Jr. A fin de cuentas, de lo mucho que le admiro  ya he hablado en este blog . Y sí, aun a riesgo de que me acusen de cansina, les digo que podría hablar de él cada día y  — estoy segura —  no me cansaría nunca.  Sin embargo, hoy no voy a hablar de él. ¿Para qué? Solo voy a dejarles a solas con él y con Steve Allen , aquel cómico que un día se metió en la piel de Benny Goodman y protagonizó  The Benny Goodman Story   (Valentine Davies, 1956). De lo enorme que puede resultar Sammy Davis Jr. imitando a Nat King Cole , Mel Tormé , Jerry Lewis o Louis Armstrong tampoco voy a hablarles, porque me quedaría corta. Es mucho mejor que ustedes le den  al play y aguanten hasta el final.  Después ya me dicen si no entienden cómo pudo un día Kim Novak pasar por las sábanas de este jabato. A fin de cuentas, I Could Have Danced All Night with Sammy Davis...

Gracias

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Porque una noche, aunque tú no lo sepas , me salvaste la vida. Sonaba el "Don't Explain" y yo llenaba un cenicero de miedos y desilusiones. Pero permíteme que esa historia aún me la reserve un poco más. Las heridas, a pesar de los años, aún pueden infectarse con la respiración de unos ojos inoportunos. Porque mi primer gran artículo lo inspiraste tú y el biopic con el que un desalmado se atrevió a remover de ira los huesos de tu tumba. Sí, cariño, yo también sentí arcadas de cólera y asco. También porque, como dice mi alma gemela, eres capaz de hacerme "llorar, sonreír, sufrir o callar en el intervalo de tres minutos" . Porque sin ti, el jazz, no sería tan elegante, ni tan increíble, ni tan sanador como lo es gracias a tu voz al gemir ese " All of me / Why not take all of me / Can't you see / I'm no good without you". Y también porque una noche, aunque tú no lo sepas , me salvaste la vida. Gracias.

Satchmo Zulú

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Louis Armstrong coronado como Rey Zulú en 1949. En 1949, The Zulu Social Aid & Pleasure Club , la primera organización afroamericana participante en los desfiles de Mardi Gras de Nueva Orleans, invitó al Rey del Jazz a volver a su ciudad natal para servir como Rey de los Zulúes. En el mismo viaje, Armstrong debía dar un concierto con sus All Stars . Louis Armstrong , que tenía una cabeza muy bien amueblada desde mucho tiempo antes de firmarse la Ley de los Derechos Civiles , juntó un grupo en el que Jack Teagarden, trombonista y cantante de origen alemán, tocaba junto a músicos negros. Pero en 1949, el ambiente no estaba en su mejor momento y la ciudad canceló el concierto. El cabreo de Satchmo fue tan grande y la sensación de decepción tan enorme, que L ouis Armstrong decidió, por este enfado, no enterrarse en Nueva Orleans cuando le llegara su hora. Al menos, le quedó el orgullo de haber sido, durante unos instantes, el Rey de los Zulúes.

Tom Waits en España

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De acuerdo. Retomamos aquello de que la vida era un milagro. El 12 de julio, of course, estaremos en Donostia . Pd. No me cabe la felicidad en el pecho, ¡coño ya!

La vida sigue siendo un milagro

Llegas cansada, harta de un día en el que los pies no han conseguido dar con las bolas. Llegas de recoger unos pantalones tras un día de relojes a cámara lenta, de ansiedades acumuladas en la cucharada de un plato recalentado. La modista ha decidido que ya no eres enana y te deja unas perneras como de medir 1,80. Te miras otra vez de arriba abajo y aún te ves más ridícula y más pequeña con esos bajos de gigante arrastrándose sin dignidad alguna por el parquet rallado. Llegas frustrada, mirando de reojo la libreta en la que estás anotando los "descubrimientos" (o las mentiras) para el próximo congreso. Los dvds se amontonan encima del televisor, en un desequilibrio violento. Total, aún quedan diez días... Llegas enfadada, porque los que creías tus amigos se han perdido en la indiferencia y ni siquiera recogerán la invitación para brindar por ti. Husmeas en tu pasado, por aquello de que quizá seas culpable. Buscas, rebuscas... Peor para el sol, que cantara aquel... Llegas a una...

King's Blue Christmas

Porque era otra de esas bellezas que duele hasta mirarlas. Porque acabó de una forma muy injusta y nos dejó demasiado huérfanos a todos los amantes de la música. Porque los tonticos del complot siguen queriendo verle anfetaminado en una calle de Las Vegas o en una playa mexicana. Porque Hollywood no le ha hecho justicia y le ha convertido en el estandarte del freakismo. Porque cantó una de las canciones más bonitas de Navidad que se han escrito jamás. Porque los amantes del jazz nos quitamos el sombrero ante su rock. Y también lo hacen los amantes del blues, del heavy, del pop... Porque todos los que nos ponemos cachondos con la música tenemos una oración pendiente a su memoria. Porque digan lo que digan, fue, es y seguirá siendo el Rey.

Tarde de flamenco, placer y sufrimiento

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Escuchar a Camarón está por encima del propio verbo escuchar. Disfrutarle, sufrirle, desbocarte con él o desbocaros juntos, engulle ese 'age de magia y duende que no se puede explicar con las letras de un alfabeto gráfico. Escuchar al Camarón es aceptar que se te ponga una lágrima en la garganta, un puñal en las entrañas y un humo ácido en las pupilas. Coger el disco "La leyenda del tiempo" es venderle tu alma al diablo y dejarse llevar. Dejarse arrastrar a un lugar donde el dolor es un torbellino que te deja moratones de placer (P-L-A-C-E-R) clavados en la mandíbula, en la vagina, en las rodillas, en los dedos meñiques de los pies y en las muecas desgarradas. Luego pones "Como el agua" y tus pulmones se quedan a vivir en el tema que da nombre al álbum. Ya no puedes respirar si no es al ritmo de los aullidos del gitano. de ti deseo yo toito el calor pa ti mi cuerpo si lo quieres tú, fuego en la sangre nos corre a los dos como el agua como el agua como el agu...

My Way

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Posiblemente sea el tema más emblemático de aquel músico con un olor mágico a mafia y alcohol. La Voz cantaba aquello de a su manera y, de pronto, entendías todo, te alienabas (y alineabas) con su credo y, simplemente, asentías con el convencimiento más enérgico. My Way no es sólo La Canción de Frank Sinatra . Tal vez sea una de esas composiciones capaces de metérsete dentro, hurgar en tu interior y echar raíces. Porque todos hemos errado muchas veces, pero casi siempre a nuestra manera . Sammy Davis Jr. , que formó aquella gamberrada de Rat Pack con Sinatra, Dean Martin, Joey Bishop y Peter Lawford, también cantó aquella oración alguna vez. De una manera suya y distinta. A Sammy Davis Jr. le consideraron una persona "peligrosa" en los años sesenta. Que así, de pronto, suena a coña. En plena lucha por los derechos civiles, el gobierno estadounidense pensó que aquel músico simpaticón y excéntrico podría traer problemas. No pertencía a los Panteras Negras ni había protagoniz...

Con el tiempo, I close my eyes

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Con el tiempo, una se va volviendo más prudente. La diversión antigua de meter el dedo en la llaga y moverlo con brusquedad, deja paso a una cierta templanza. Una ya no pregunta por aquella bicha que le robó el semen a un amigo. Sabe que la farsante que llevaba dentro, en algún momento, se comió el envoltorio intelectual que la rodeaba. También sabe (en realidad lo supo siempre) que no leía a Houellebecq , que nunca se volvió a poner un liguero tras hacerse las fotos con las que calentaría al amigo y que no compartía con Anaïs Nin más que el intento frustrado de proyectar la depresión constante que nunca le perteneció. Y sobre todo, sabe que el amigo trata de no reconocerse a sí mismo que volvieron a venderle un intento de ser La Mujer . Siempre he pensado que hay cosas que o se tienen o no se tienen, pero no pueden aprenderse. Si uno no nace con gracia, se jode. Pero si intentas ser el "graciosete" del grupo, al final se te ve el plumero mediocre. Si no nace con talento, se...

Not Too Late

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Cada vez que escucho a Norah Jones , se me olvida que soy heterosexual. Al igual que cuando suena un solo de Miles , o un requiebro de Camarón , o la voz cabaretera de Waits , o la guitarra de Paco (de Lucía) , soy incapaz de no acordarme de la consecuencia sexual de la música. Cuando escucho a Norah se me viene a la cabeza su belleza. Norah Jones tiene esa divinidad enigmática del mestizaje racial (cuando sale bien, quiero decir, que algunas veces el resultado de la mezcla de razas muerde). Norah tiene sangre norteamericana, pero no puede esconder la ascendencia de su padre, Ravi Shankar . Sin embargo, cuando digo que escucho a Norah Jones y se me olvida que soy heterosexual, quiero decir que el sonido que me llega desde la cadena de música es tremendo. Me refiero en concreto a Not Too Late , su último disco. Se trata de la primera vez en la que ha compuesto todas las canciones y su tercer album en estudio (el año pasado llegaba The Little Willies , grabado en directo en el Blue Note...

Nina Simone

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Una noche, mientras dejábamos que la ciudad nos alunara, Erradizo me espetó, en mitad de los resuellos de una caminata hacia la Gran Vía, “¿tú crees que Nina Simone es jazz?”. Lo soltó así, entre la inocencia y la crueldad. Desde entonces, cada vez que escucho a la Simone , me vuelve la pregunta de Erradizo . La analizo, intento encontrar la palabra que defina su música y, una y otra vez, lo dejo por imposible. Y yo qué sé qué es Nina Simone . Es jazz. Pero también es blues. Y también funk. Y también todo lo que ella quiera ser. Es el eclecticismo con piernas. Es grito, es susurro, es silencio, es orgullo, es la Simone . Yo creo que, en ciertos ambientes, cuando suena su nombre, aún se siente el miedo o el respeto. Nunca fue una mujer fácil. Era de sobra conocido su carácter excéntrico, temperamental. Fue arrestada por evasión de impuestos y hasta circula una leyenda negra que asegura que le disparó a un vecino porque no la dejaba concentrarse. Vengo de comprar el número dos de la co...

Balada para mi muerte

De lo mucho que me gusta Astor Piazzolla , ya he hablado algunas veces. De lo buena que es Mina , ya han dejado constancia en Jácaras Reales . En cambio, de cómo conocí esta canción, no sé a ciencia cierta si he escrito alguna vez. No hace demasiado tiempo. Yo acaba de firmar mi primer contrato en la universidad en la que había estudiado y mi mejor amigo se matriculaba en el último curso. En algún momento, decidimos que sería una buena idea hacer un programa de radio no apto para los estudiantes hormonados ni para las niñas que fingían hacer una carrera. Cada semana cogíamos un tema y lo desarrollábamos con canciones, textos, fragmentos de películas... Era una culturetada en toda regla, pero había una sección en la que siempre ridiculizábamos a Ramoncín . Sólo por ella, merecía la pena hacer "Mientras el mundo duerme", que era el título del programa y un verso robado a Tom Waits . El primer programa iba a ir sobre la muerte. De modo que puse esa palabra en san emule y, cuando...

Una grande

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A Lorraine Carter se la conocía en el mundillo farandulero como “Betty Bop” . No era gratuito. Tenía curvas, tenía sensualidad y había empezado con los dos grandes del Bop : Dizzy y también Bird . Tal vez fue por eso que, un día, Lionel Hampton , a cuya banda se había unido en 1948, le sugirió que se cambiara el nombre por Betty . Desde entonces, ocupa su lugar de excepción en el olimpo jazzístico. Descubrí a Betty Carter en el “Open the door” de American Beauty . Aunque, probablemente, ya la había escuchado antes. Tampoco importa demasiado. Hay un momento para dejarnos impresionar en un fraseo y hasta que no me había perdido en el personaje de Lester Burnham , interpretado por Kevin Spacey , no fui consciente de la fuerza que se precipitaba por las anginas de una tal “Betty Carter” . Años más tarde, me hice con un concierto en dvd que la Carter grabó en el Festival de Jazz de Montreal en Julio de 1982. (Algún día, sin remedio, conseguiré visitar esta Meca del Jazz). La acompañaban K...

Mientras Stan Getz plays

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Una mujer llora en su salón. Un viejo disco de Stan Getz da vueltas a una velocidad vertiginosa sobre un microchip que, probablemente, fabricó un taiwanés que jamás escuchó a Getz , ni a Byas , ni a Bird , ni muchísimo menos el requiebro de la Holiday . (Ni falta que le hace. Bastante tiene, seguramente, con lo suyo). Un hombre rumia las lágrimas de su amante mientras, posiblemente, pone buena cara para que la mujer que convive con él no sospeche que ella no es su única prioridad. Lo que me gusta del jazz, lo que me atrapa del jazz, es que es una música (probablemente la única música) en la que el músico sólo hace la mitad del trabajo y el oyente la otra mitad. El artista deja grabadas unas notas y, luego, la mujer del salón interpreta el significado según su estado de ánimo. Un mismo tema puede sonar el tema más triste sobre la faz de la tierra o el más alegre de la historia de la felicidad insulsa. ¡Qué jodidamente grande es el jazz! ¡Qué jodidamente grande era Stan Getz ! ¡Qué jodi...

De las noches de Byas a las mañanas de la Simone

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Anoche me acosté escuchando un disco triste. Será que este marzo ha nacido con noches tristes bajo el brazo. Anoche ni siquiera leí. Me quedé a oscuras, en una esquina de mi cama, abrazando una almohada, en posición fetal, con los brazos, y otra con los muslos. En mi cama hay cuatro almohadas de pluma. No las necesito y suelo amanecer con todas ellas desperdigadas por el suelo pero, aún así, me gusta acostarme entre tanto apoyo. El saxo de Don Byas tiene un efecto inmediato de melancolía en mí. No sé si han visto ustedes “Acordes y Desacuerdos” , de mi idolatrado Woody Allen . Cuenta la vida del ficticio Emmet Ray , el segundo mejor guitarrista de jazz que, cuando escucha a Django Reinhardt , (el mejor guitarrista, y éste sí es real), no puede evitar echarse a llorar. Emmet es un tipo rudo y, sin embargo, ante los acordes del guitarrista gitano, no puede evitar que le suban las lágrimas a la garganta. A mí me pasa algo parecido con Don Byas . Así que anoche, con su disco “En ce temps-...

Sobre Jamie Cullum

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Al jazz le hacía falta un Jamie Cullum . Me di cuenta una madrugada. Yo no sabía quién era Cullum ni había oído nunca su nombre. Pero, una noche, contagiada del insomnio que me persigue desde que era pequeña, encendí el televisor y me encontré, desprotegida y sin prejuicios, con aquel muchacho irreverente. Creo que me enamoré de él en aquel mismo instante. Yo no podía dormir y en Madrid hacía el calor agotador de un julio en obras. Yo no podía dormir y hacía meses que, por el miedo y la soledad que había dejado el newyorkino en mi vida, no intimaba con ningún hombre. Y allí estaba, en una retransmisión de La2 del Festival de Vitoria , con sus pantalones gastados, con sus zapatillas de malote_grunge, con su picardía en la mirada... El jazz es algo elegante, por eso, cuando le vi saltar sobre el piano, como hubiera hecho cualquier heavy de tres al cuarto, no pude evitar pegar la nariz al televisor. Me sentí un poco como un ratón en Hamelín, anestesiada, hechizada... No sé cuánto tiempo p...

Divagaciones nocturnas con tabaco, ron, Billie Holiday y su Don't Explain

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La gran Billie Holiday Son casi las cuatro de la madrugada. Ya es dos de enero, un día que supuestamente iba a traerme mucha felicidad. Segundo cubata de ron. Sonrío. Recuerdo aquellos días en los que no entendía a la gente que bebía sola. Vuelvo a sonreír. Cojo la copa y vuelvo a beber. Enciendo un cigarro. Suena por tercera vez el disco “Don’t Explain” de Billie Holiday. La canción que da título al álbum nos muestra esa voz que se ganó la etiqueta de ser la más triste y auténtica del jazz. Cuando sacó este tema, hacía poco tiempo que se había casado con el trompetista Joe Guy que, como ella, era adicto a la heroína. La voz triste se desliza entre mi copa de ron, el cenicero humeante y el salón tan lleno de desorden y de ausencia. La canción que da título al disco se me queda balanceando en la sien. En ella, le pide a su pareja que no le explique nada. Le ruega que no le explique por qué tiene marcas de pintalabios. Le dice que ella es feliz porque él ha regresado. Y vuelvo a sonreír....

Michael Bublé

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A Michael Bublé le comparan con Frank Sinatra , la voz . Sin duda, es una estrategia de marketing para llegar a un mercado que nunca ha comprado un disco de Miles Davis ni de Charlie Parker . En su día, también Frank Sinatra fue un producto de marketing, tan cerca del jazz como Soffia Coppola del cine independiente o underground. Hay gente que dice que le gusta el jazz porque le gusta Frank Sinatra o Dean Martin , que es lo mismo que decir que te gusta la literatura (voy a seguir "haciendo amigos") porque te gustó el Código Da Vinci o la última diarrea-Planeta de Lucía Etxebarría . Esto lo saben muy bien los chicos de Warner (casa discográfica de Bublé ) y por eso han apodado a su chico El nuevo Sinatra . Sin embargo, Michael Bublé no es Sinatra . Lejos de parecerme un buen halago para el canadiense, a mí, de entrada, me echa para atrás. Pero hay que vender discos y, si les funciona el calificativo, adelante. Warner sabe que Bublé hay que vendérselo a las mari-pepis (...