El próximo 20 de mayo estaré en este recital de literatura erótica junto a cuatro grandes mujeres y uno de los mejores músicos y hombres que conozco. ¿Os venís?
Probablemente, el nombre de Sweet Emma Barrett (1897-1983) sea la alegoría perfecta para ejemplificar el olvido, ninguneo e invisibilización que han sufrido las mujeres en el jazz. Fue arrinconada frecuentemente en pequeños locales en los que tocaba con su banda de hombres a los que ella lideraba. En el jazz, como en otras artes, el machismo vino impuesto por parte de los empresarios y no tanto de los artistas, que casi siempre eran colegas, amigos y compañeros. También por culpa de esa "censura previa" que, todavía hoy, domina la programación de salas y festivales ( a mí, programador de este concierto, esta tía me gusta, pero ¿vendrán a verla? ¿venderá suficientes entradas? ) Y esto aplica todavía hoy a tantos artistas... Pero estábamos hablando de la enorme Sweet Emma, que había empezado a tocar el piano y a cantar en una orquesta de Nueva Orleans en 1923. Estuvo con ella hasta 1936. Sus compañeros de banda eran todos hombres enormes y ella era una mujer joven, pequeñ...
¿Cómo es España? - me preguntan siempre mis alumnos de una forma u otra. Surrealista, pienso. Yo hago como que estoy buscando las palabras apropiadas mientras sigo manteniendo un diálogo conmigo misma. España es surrealista. Hace ya tiempo que nos hemos instalado en un país que vive al revés. Trabajo para una universidad progresista y confesa de un partido de izquierdas en pro del trabajador. Tengo un horario estricto que incluye, si se tercia, fines de semana lejos de mi cama, de mi ducha y del cuerpo cálido del Hombre. Tengo que ser flexible e impartir Cine Español un día (y fingir que me gusta) o los Atentados del 11-M al siguiente. Tengo que redactar noticias desde un punto de vista muy progre , que para eso lo somos. Y, sin embargo, la universidad progre en pro del trabajador me pide que sea autónoma y yo misma me pague mi seguridad social. ¿Te gusta tu país? - me pregunta otro. Nunca entendí del todo el surrealismo. Me cuesta disfrutar con esa corriente artística, sigo pensan...
Hasta hoy siempre había logrado escaparme. Cuando las cosas parecían ir demasiado bien, yo sacaba mi disfraz de Scarlett O'Har a , me ponía muy digna, muy insoportable, muy celosa o simplemente muy Olvido. Era infalible. Ellos siempre huyeron. O, al menos, no me suplicaron (demasiado) que me quedara durmiendo en su regazo (¿realmente existe el regazo o es sólo una ilusión óptica_pseudo poética para insertar en las canciones de amor_sección_superventas/superdescargas?) Sin embargo, de un tiempo a esta parte, El Hombre y yo fantaseábamos con aquello de llamarnos (algún día) "marido" y "mujer". No me escapé. No saqué mi disfraz de Scarlett O'Hara . No me puse muy insoportable (aquí debería escribir un "perdón" a aquellos hombres de mi vida/pasado que tuvieron que sufrirme, pero no estoy muy segura de que lo merezcan o quieran). No me puse muy Olvido (o quizá me puse más Olvido que nunca). Así que ahora ya no puedo escaparme. Estoy atrapada (y me palpi...
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