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Nueva página web

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En los últimos tiempos, he estado publicando algunos relatos y poemas en este espacio que nació, en el año 2005 (no ha llovido...), para hablar de jazz. En estos últimos años, en los que he vivido en una montaña rusa emocional de la que he tratado de salir centrándome más en la escritura, se me ha acercado gente para pedirme libros o un espacio web en el que seguir mi trabajo. Al final, he ido mezclando en mis redes sociales a personas de mi ámbito familiar con desconocidos que querían saber qué escribía. Hacía tiempo ya que quería crear un espacio para recoger mi trabajo literario. Hace poco, en un recital, una mujer a la que no había visto en mi vida se me acercó. Me dijo que le había gustado mucho mi poesía y que dónde podía comprar mis libros. Le contesté que no había publicado todavía ningún poemario, pero que tenía una cuenta en Twitter y otra en Facebook. La señora se llenó de tristeza y me replicó que escucharme había sido lo mejor de este año, que no tenía cuenta en redes ...

Recital poético

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El próximo 20 de mayo estaré en este recital de literatura erótica junto a cuatro grandes mujeres y uno de los mejores músicos y hombres que conozco. ¿Os venís?

Boom boom

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Fue uno de mis primeros "amores" y recuerdo haberle llorado, casi como una plañidera, el día de su muerte. Poco después, y en su honor, bauticé a mi primer coche con el apelativo "Hooker". Luego supe que también significaba "golfa" y pensé que era el apelativo perfecto para mi 309 de color rojo fuego. Tenía algún rayón, como mi primer bluesman-mi primer amor y como yo. Las cicatrices nos hacen tan interesantes... Hoy tengo el día muy "Boom boom" y Hooker está atronando a mis vecinos. La vida sigue siendo un milagro.

Adiós, 2016

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No tenía pensado escribirle una carta de despedida al 2016. Como mucho, pensaba brindar a las doce de la noche con el mejor cava que tengo para que se fuera lejos y no volviera. Los que me conocéis sabéis que ha sido un año terrible. Ha sido malvado, decepcionante y cruel, como desnudarte ante alguien y decirle que le quieres para que te responda con un "no bebas porque te sienta mal", como empezar un libro y encontrarte con un defecto de impresión en el mejor capítulo, como abrir un vino que has guardado con mimo y que esté picado. Me cuesta recordar los días que, durante este año, no me he refugiado en una cama que parecía un precipicio con las lágrimas devorándome las entrañas. He sufrido como nunca en mi vida. Es verdad que también ha habido cosas buenas, o mejor dicho, personas maravillosas que me han masajeado los pies cansados de no querer avanzar hacia adelante, que me han traído cerveza y vino con los que brindar por mis sombras y por mis luces, que me han i...

Microrrelato con sabor a salitre

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Las pupilas se le llenaron de sal. Al principio, intentó calmar el dolor con agua. Como no lo conseguía, añadió colirio. Más tarde, infusiones de tomillo, de jengibre, de miel... Probó con todo tipo de remedios caseros. Ninguno funcionó. No pudo evitar que los ojos se le inundaran de heridas, de lágrimas y de salitre. Consultó a médicos, a sabios y a curanderos. Nadie pensó que la causa de su dolor pudiera ser el océano, tan lejos de esa ciudad aislada entre montañas. ¿A quién se le iba a ocurrir que el mar pudiera mandar mensajes de desamor a través de lágrimas y de sal?

Mujer que llora

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Mujer que llora, Pablo Picasso La primera vez que morí no debía de tener más de seis o siete añ os. Jugaba –estoy casi segura– con algún juguete de mi hermano y, de pronto, mi niñ ez se me congel ó en un lamento, hasta casi poder hacerse trizas con el menor golpe. Un ruido venía desde el bañ o as í que, sigilosa y con cuidado, me tumb é en el suelo, muy pegadita a la línea que la puerta dejaba entre aquel refugio y mi mirada indiscreta. Distinguí la silueta de mi madre, estaba sentada sobre el bidé. Aquellos ruidos empezaron a limpiarse y pronto pude distinguir su llanto. Se tapaba la cara con las manos, imagino que para no escucharse, para no verse y para no descubrirse totalmente aterrada y desnuda al borde de un acantilado. Me levant é con cuidado del suelo. Un trozo de mi yo niña se quedó para siempre tumbada junto a la rendija de luz que dejaba pasar aquella puerta hecha de la misma madera que había servido para alimentar ataúdes y gusanos. Mi yo adulta despertó...

Instrucciones para hace una tortilla de patatas

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* * *  Había planeado el crimen perfecto. Pasarían las vacaciones en un pueblo pequeño de las Alpujarras, incomunicado por carreteras infranqueables de la vida urbana. Tendrían una pequeña tienda de colmados, un bar en el que diez o doce señores mordisquearían de forma autómata un palillo de dientes y un médico de sustitución itinerante, probablemente recién licenciado, que pasaría consulta dos días en semana, quizá los martes y los jueves.   « Vivirían una segunda luna de miel y volverían a enamorarse el uno del otro » .   Y, entre grito e insulto, ella le iría envenenando poco a poco. “Para hacer una tortilla, es necesario romper algunos huevos ” , le había dicho siempre su abuela, una mujer gigante y maravillosa. “Lo primero que debemos hacer es pelar unas cuantas patatas” . A ella también le habían arrancado poco a poco su aliento, le habían ido desgajando la piel hasta dejarla con el desasosiego en carne viva. Una burla, un reproche, un desprecio, un...