Happy Birthday

Duke Ellington le esperó (aunque solo fueran tres años). Sin embargo, el "ingrato" de Louis Armstrong no tuvo a bien aguantar un poquito más. Pero yo me quedo con que Duke —con quien siempre quise bailar un agarrado y él compartieron tres años de su vida. Y me muero de la envidia, claro.

Yo creo que hay gente que no debería morirse nunca. Aunque solo fuera para compensar la cantidad de gente mediocre y ruin que hay por el mundo. Y cada vez más. Y más. Y más. Yo no sé qué habría pensado el "ingrato" de Louis si alguien le hubiera dicho que, cuarenta años después de marcharse, unos cuantos hijos de puta con pintas iban a jugar y a apostar a hundir países. Le hubiera sonado a película de ciencia ficción, como aquellas historias de Julio Verne que él musicalizaba en las salas cuando el cine aún no había aprendido a hablar. ¿Y Duke? Habría esbozado una sonrisa de medio lado, de hombre que no quiere meterse en problemas, que no quiere perderse en asuntos dolorosos. Y con esa sonrisa de medio lado, más certera que muchas balas y que muchos insultos, habría seguido tocando. Porque él sabía que este mundo era menos malo cuando sonaba la música. Sobre todo si esa música era buena. Sobre todo si esa música era suya. Ay, tres años. Yo ni eso, soulmate.

Hoy es su cumpleaños y yo no podía hacer otra cosa que buscar esta felicitación de cumpleaños. Sé que él sabrá apropiársela y sé que le gustará. Dentro de muchos años, los dos podremos decir que coincidimos muchos años con el grande de Wynton. Y nuestros nietos, esos sí, también se morirán de envidia.


4 comentarios:

josé miguel dijo...

Es la segunda felicitación de 5:50 (exactamente eso, 5:50, segundo más, segundo menos) que me hacen hoy. Una es la tuya, sweetheart. La otra ha sido de S. Justamente eso, 5:50 de Happy birthday. Y luego nombras lo de los nietos, y luego me pongo a pensar en S. Y luego se me humeceden los ojos. Y luego te doy un beso. Y luego escribo esto.

El beso es uno más de los nu-es-tros.

Olvido Andújar dijo...

¿Sabrá S. que se te humedecieron los ojos pensando en nietos? De los nuestros, sweetie.

Anónimo dijo...

Hola, Olvido, en primer lugar felicitarte por el blog.

En cuanto a Wynton y su Lincoln Center Orchestra, estoy convencido de que son extraterrestres que cada dos años aterrizan en San Javier para abducir al personal y hacerlo feliz. Estratosféricos, de verdad.

Saludos desde Murcia.

Olvido Andújar dijo...

Muchas gracias, murciano/a.

En San Javier, precisamente, vi a Wynton hace ya unos años. De la mano Luis Lluch y Alberto Nieto, los ángeles de ese festival. Qué buenos recuerdos, no te puedes imaginar.

Del año que viene no pasa y vuelvo a ir a San Javier, he dicho.

Gracias por tu felicitación :)