Heroicidades y otras hazañas (primera entrega)

¡Qué grande!


En una ocasión, a mediados de los sesenta, los Martin [Dean Martin y su tercera esposa Jeanne Biegger] ofrecieron una fiesta en casa por su aniversario de bodas. Decenas de personas en esmoquin y trajes de gala acudieron para celebrar el evento con la pareja. Había mucha comida, mucha bebida y buena música. Algunos invitados bailaban alrededor de la piscina. Poco después de las once de la noche, unas sirenas de la policía llegaron desde lo lejos. Sonó el timbre de la puerta. Jeanne trató de que su marido abriese, pero al no encontrarlo, Sinatra se ofreció para hacer las veces de anfitrión. «¿Algún problema, agentes?», les preguntó. «Hemos recibido una queja por el volumen de la música y las voces. Tendrán que suavizar el tono o terminar la fiesta.» Dado que Jeanne le había comentado que allí estaban todos sus vecinos, Frank preguntó quién había puesto la denuncia. «Nos han pedido que no revelemos su identidad.» «¡Eh, amigos, están hablando conmigo!», se impuso el artista. «Pues verá, señor Sinatra, para serle totalmente franco, la llamada se realizó desde esta misma casa.» Frank no necesitaba saber más. «¡Maldito hijo de puta!», musitó mientras cerraba la puerta.
Subió a saltos los peldaños de la escalera y abrió de golpe la puerta del dormitorio de Dean. «Hola, socio, ¿qué tal va eso?», saludó éste desde la cama, en pijama, mientras saboreaba una galleta. En el televisor se desarrollaban las aventuras de la familia Cartwright en su rancho de Bonanza. «¿Qué tal va? - respondió enfurecido Frank -. ¿Has mandado a la policía a tu propia fiesta?» Dean se incorporó y tragó para poder hablar claro. «Mira, esa gente ya ha comido, ya ha bebido, se ha divertido de lo lindo. Pues bien, ya pueden largarse a casa. Mañana tengo que levantarme temprano.» «Loco bastardo», se despidió Frank.

Javier Márquez. Rat Pack. Viviendo a su manera.

2 comentarios:

Pachi Tapiz dijo...

Enorme...

tirano rencoroso dijo...

felicidades por un gran trabajo y una gran vida