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Instrucciones para hace una tortilla de patatas

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* * *  Había planeado el crimen perfecto. Pasarían las vacaciones en un pueblo pequeño de las Alpujarras, incomunicado por carreteras infranqueables de la vida urbana. Tendrían una pequeña tienda de colmados, un bar en el que diez o doce señores mordisquearían de forma autómata un palillo de dientes y un médico de sustitución itinerante, probablemente recién licenciado, que pasaría consulta dos días en semana, quizá los martes y los jueves.   « Vivirían una segunda luna de miel y volverían a enamorarse el uno del otro » .   Y, entre grito e insulto, ella le iría envenenando poco a poco. “Para hacer una tortilla, es necesario romper algunos huevos ” , le había dicho siempre su abuela, una mujer gigante y maravillosa. “Lo primero que debemos hacer es pelar unas cuantas patatas” . A ella también le habían arrancado poco a poco su aliento, le habían ido desgajando la piel hasta dejarla con el desasosiego en carne viva. Una burla, un reproche, un desprecio, un...

Cumpleaños

Hoy cumplo diez años de bloguera en clave de jazz. El 30 de agosto de 2005 inauguré mi blog con este post de sabor ingenuo. A los que habéis estado al otro lado de la pantalla desde el principio, a los que habéis llegado después, a los que os emocionáis con los mismos acordes, gracias. Seguiremos por aquí. Jass it up, boys!

Parmigiana di melanzane

Ingredienti: -        Dos berenjenas grandes, brillantes y turgentes -         Passata di pomodoro (o tomate triturado) -        Mozzarella di bufala -        Albahaca -        Sal -        Aceite de oliva extra virgen *** “Due melanzane grande, per favore” – le dijiste a aquel tendero de Napoli. Me reí y te volviste enfadada. “Ma che cazzo...” – me interpelaste rabiosa. Y, entonces, ya supe que podría quedarme a vivir en tu mirada. Pero solo fui capaz de articular una i. No sé cuánto tiempo pasó hasta que pude decir “grandi”. Solo sé que esta vez fuiste tú quién te reíste y, entonces, también supe que podría perderme para siempre en la comisura de tus labios. *** Se corta la berenjena en rodajas de un centímetro o centímetro y medio de grosor. Se ponen en agua y sal. *** ...

Sopa de huesos

Mis recuerdos tienen más de olores y sabores que de imágenes. Apenas puedo recordar las arrugas en la frente de mi abuelo, pero recuerdo el olor de su cuello cuando me abrazaba fuerte y no me dejaba escapar. Tampoco recuerdo el color de los ojos de mi abuela, pero recuerdo cómo sabía su alioli untado en las rodajas que cortaba para mí de la hogaza de pan de pueblo recién horneado.  Mis abuelos fueron gente muy humilde. Mi madre se pagó los estudios fregando escaleras. Ella no lo ha olvidado, ni ha dejado que yo lo olvide. Me lo repite mucho, casi a modo de reproche. No sé si porque yo no había recogido la misma mierda que ella o porque la que yo había limpiado no estaba a su altura. O quizá porque era mayor. Quién sabe. Pero nunca aceptó que yo aguantara la ira del ogro anónimo al teléfono cuando compaginaba mi estudios en la universidad con un trabajo como teleoperadora, ni tampoco que me pagara mi primer viaje a Nueva York sirviendo copas y esquivando los escupitajos qu...

No sé tú

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Pero yo te sigo echando de menos...

Sobre guerreras que corren maratones

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Hace unas semanas, publiqué en Revista Cronopio la historia de las dos primeras mujeres en correr la Maratón de Boston. Mucha gente conoce la historia de Kathrine Switzer, el famoso dorsal 261. Sin embargo, aquel día, Switzer no corría sola. Roberta Gibb corrió la misma maratón. Si quieres saber más, puedes leerlo aquí .

Otro mal día

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Hoy, al abrir los ojos, ya sabía que iba a ser un día de mierda. Anoche me había puesto el despertador a las 6:40, para salir a correr antes de que las calles se convirtieran en lava volcánica, pero ha decidido no sonar. Y no es una excusa inventada, ni un perro que se ha comido mis apuntes. No ha sonado y me he despertado cuando el sol ha inundado la habitación, ya cabreada, porque sabía que hoy me quedaba sin correr. He ido a la cocina y he puesto a hacer café. Me gusta disfrutar de ese mágico momento en el que el café se está haciendo y la casa se convierte en un hogar al perfumarse con el olor al grano que tantas veces tostó mi abuelo paterno, quien había aprendido el oficio cuando estuvo en la Guinea española. Es entonces cuando suelo encender el teléfono, conectarme a diferentes redes sociales y ver qué ha pasado en el mundo. Robin + Williams + DEP . Repetido hasta la saciedad en mil tuits, en mil actualizaciones de estado, en mil fotografías. Robin + Williams + DEP .  ...