Gracias



Porque una noche, aunque tú no lo sepas, me salvaste la vida. Sonaba el "Don't Explain" y yo llenaba un cenicero de miedos y desilusiones. Pero permíteme que esa historia aún me la reserve un poco más. Las heridas, a pesar de los años, aún pueden infectarse con la respiración de unos ojos inoportunos.

Porque mi primer gran artículo lo inspiraste tú y el biopic con el que un desalmado se atrevió a remover de ira los huesos de tu tumba. Sí, cariño, yo también sentí arcadas de cólera y asco.

También porque, como dice mi alma gemela, eres capaz de hacerme "llorar, sonreír, sufrir o callar en el intervalo de tres minutos".

Porque sin ti, el jazz, no sería tan elegante, ni tan increíble, ni tan sanador como lo es gracias a tu voz al gemir ese "All of me / Why not take all of me / Can't you see / I'm no good without you".

Y también porque una noche, aunque tú no lo sepas, me salvaste la vida.

Gracias.