El camino de baldosas amarillas



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El camino de baldosas amarillas ha resultado ser demasiado largo. Y los zapatitos de charol rojo no funcionan por más que los golpee el uno contra el otro. Chas chas. Nada. Solo consigo hacerme daño. Chas chas. Ya tengo una rozadura en el talón. Chas chas. Nunca llegaré a casa, porque el Mago de Oz, que me espera al otro lado de estas infinitas baldosas amarillas, se ha cansado de esperar.

Continuará...

3 comentarios:

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Where the dogs of society howl...
Nadie llega nunca a casa, en el fondo. Nadie espera nunca a nadie. Todo sucede dentro y todo sucede muy deprisa. Todo se recuerda, pero luego todo se olvida. Está el camino de baldosas amarillas, el hombre de paja, el de latón y el león cobardica, el arcoiris y la bicicleta de la bruja recorriendo las nubes. No esperemos mucho más. Briznas de poesía en el camino hacia donde suene la música. Un beso.

Borja Gómez dijo...

Hola! Sigo tu blog desde hace un par de semanas. No sé si conozco a alguien que le guste más el jazz! Acabo de abrir un blog sobre el tema. He empezado colgando un video de Wes Montgomery. El me guía en el camino de baldosas amarillas y es posible que sirva de tirita para la rozadura de tu talón!

Enhorabuena por tu blog. Iré añadiendo cositas en el mío.La dirección es esta: http://eltempoesesteclap.blogspot.com/

Estáis invitados!

Olvido A. dijo...

Emilio, espero que me acompañen el hombre de paja, el de latón, el león, el arcoiris y tus palabras. ¡Un abrazo gordo!

Borja, te seguiré la pista de cerca, claro que sí. ¡Ánimo con ese blog!