Lista de tareas (otra más)


Tengo que terminar un artículo para un congreso al que nunca pensé que iría (y no es por faltar).

Tengo que escribir un capítulo en inglés para un libro sobre cultura americana post 11 de septiembre. Y esto era para ayer.

Tengo que encontrar un momento para ponerme el País Tropical acústico de Jorge Ben Jor a todo volumen en mi salón (a ver si así se me sanan las ansiedades).

Tengo que acordarme de comprar la última retrospectiva de Satchmo.

Tengo que preparar dos clases para mañana y dos excursiones/viajes con mis alumnos para esta semana.

Tengo que vigilar a mi reloj para que no se derrita entre tantos "Olvido, he pensado", "para mañana podrías" y "avanza en tu Tesis/Artículo/Capítulo".

Tengo que dar un pésame (o no).

Tengo que disfrazarme de conejita de playboy para El Hombre (aunque sólo sea en mi imaginación).

Pero, para ponerlo todo un poco más difícil, llegan las lluvias feas y crueles. Me recuerdan que de aquí a unos días llega el peor mes del año, ése en el que sólo hay globos desinflados y apatía por la cantidad infinita de tontos que me tapan el sol.

[Lo peor de todo es que, en unos días, va a llegar marzo y va a barrer lo poco que quede de mí]

Pd. Roberto, necesito que busquemos un día para que me salves la vida
en clave de jazz. (Aún me muerdo los labios por haberme perdido la armónica más sexy de esta ciudad).

Asignaturas pendientes



Llevo un tiempo queriendo hablar de cómo está creciendo la presencia jazzera en la blogosfera. De tanto en cuando descubro un nuevo blog en el que flota esa pasión y esa drogadicción que nos une a todos nosotros. Pienso que debería iniciar una nueva serie sobre todos esos blogs que confiesan una sacudida en las entrañas (o en los ovarios/testículos) ante una trompeta o bajo una voz gutural. Luego vuelvo a pensar en el trabajo acumulado, en el stress laboral, en todo lo que tengo que hacer para la reunión de mañana con el super jefe... Así que lo aparco y me prometo que, mañana, cuando termine todo, empezaré mi nuevo apartado en jassitup sobre otros espejos afines. Pero mañana aparece una nueva excusa y vuelvo con el rabito entre las piernas prometiéndome que, sin excusas, lo haré al día siguiente.

Pero hoy he vuelto a cruzarme con Jazz Ceuta y se me ha puesto la cara colorada. Se trata de un blog lleno de jazz y pasión hecho desde la ciudad autónoma. No sólo eso, también es el relato de un esfuerzo por sacar un festival adelante, una tarea siempre titánica y las más de las veces condenada a la bancarrota. La primera vez que me crucé con su página me prometí hacerles el post que se merecían. No lo hice entonces y tampoco lo estoy haciendo ahora. Pero, como dije al principio, mañana tengo una importante reunión de trabajo en la que se aclarará una semana llena de tensiones y broncas, he de preparar unas clases, debo encontrar contenido para unas newsletters...

Lo que ocurre es que no quería dejarlo para mañana. Seguro que a alguien se le ocurrirá encomendarme una nueva tarea que me aleje de mi vida social y del aire puro. Hacedme caso, dar un paseo por este blog. Merece la pena.

Comics y jazz (o viceversa)


Es verdad aquello de que a quienes nos gusta el jazz, nos gustan sus extensiones. Siempre llega ese momento, en el que nos descubrimos buscando las biografías sobre aquellos labios que nos hicieron soñar mañanas o idealizar pasados a través de un puñal de saxo o un revólver de trompeta.

Es verdad aquello de que un día buscamos en google, en ebay (versión americana) o amazon, una camiseta de aquel festival en el que quisimos estar, la fotografía en la que el contrabajo parecía copular con la bestia/hombre o ese enlace mulero al documental descatalogado en el que el batería de la gira de 73 de dios contaba una pelea con policías.

También es verdad aquello de que todos hemos manoseado libros y comics en la fnac si en la portada (o contraportada) encontrábamos escondida y tímida la palabra jazz.

Hemos buscado en los obituarios de El País por si nos había abandonado otro grande. Sabéis a lo que me refiero. De pronto un día te levantas más triste que de costumbre, agotada como si hubieras llorado en sueños (¿por qué cansa tanto llorar?). O el trabajo (y su maravilloso "ambiente laboral") se te ha antojado más cuesta arriba que de costumbre. Te has sentido pequeñita, como una liliputiense en medio de ese lugar en el que no quieres estar. Así que vas al periódico, por si puedes dar una explicación (sem)ilógica a tus ánimos y tus cansancios.

Y, de vez en cuando, nos encontramos con un periódico que se atreve (por fin) a publicar no un maravilloso artículo de los espejos del jazz. Ni dos. Sino tres. Para colmo, después de perderte en las letras tan bien hilvanadas, te sientes menos sola, menos perdida, menos liliputiense. Chicos/as, amados/as, ¿os dais cuenta? Hoy somos un poco más gigantes. Gracias Juan J. Gómez, no lo sabes, pero me has salvado de una semana horrible.

Californication (I)


No es casualidad que el protagonista de Californication se llame Hank. Ni que fume y beba hasta lo políticamente incorrecto. Ni que sepa cómo partirle la cara a un pringao o hacer reír a una prostituta a la que no quiere pagar el servicio.

Tampoco es casual que el escritor "maldito" de la serie acudiera a Los Angeles por motivos de un trabajo cinematográfico. Ni que diga que nada en un mar de coños.

Se huele a Bukowski en cada fotograma de la serie. Se saborea a sus mujeres perdidas en las bellísimas y destrozadas mujeres que se follan a Hank.

"Pero son más guapas que las tías a las que se tiraba Chinaski", me dice el Hombre. El Hombre no entiende que, para el bueno de Chinaski, todas sus mujeres eran preciosas.

Joder, se echa de menos ese romanticismo de Bukowski, esa ternura del que daba un beso en la frente a la mujer_coño que debía volver a casa para cuidar a su hija sin padre conocido.

Hay una cosa más en la que sentimos a Charles. El protagonista de la serie trabaja escribiendo un blog, cosa que le repatea, le cabrea y le hace sentirse cómplice de una sociedad que se ha empeñado en cargarse su mayor seña de identidad: el lenguaje. Él se refiere a sustituir las "qu" por "k". Yo me puse a pensar en las personas mediocres que me he cruzado en los pasillos de la universidad o en la barra de un bar. Y también pensé en que si Bukowski hubiera vivido hoy, tendría un blog flamígero de sexo y vino barato de cartón.

Californication es un producto fílmico cojonudo. - Sí, utilizo fílmico porque, de un tiempo a esta parte, de lo mejor del cine se está rodando para ser emitido por televisión, le pese a quien le pese. - Pero, además, hacía falta que un guionista le hiciera un guiño a Bukowski.

Nos hacía falta más dosis de Bukowski (y nos sobraban tantos empachos de Noam Chomski y Al Gore...)