Cuando te entra complejo de Murphy (el de la ley)


En las últimas semanas, los mismos astros que anteriormente se confabularon para hacerme descubrir tesoros musicales, se han unido para demostrarme que son capaces de gastarme muchas "putaítas".

La famosa ola de calor sería sólo una página del periódico si yo no viviera en un terrenito que "Super Gallardón" ha decidido convertir en un parque temático de excavadoras, polvo, cucarachas, ruidos y tierra. De modo que, a punto de salir ardiendo por combustión espontánea, me pongo en contacto con una superficie comercial de las de toda la vida, de las de "ya es primavera en", de las que te vieron crecer y en las que viste comprar a mamá desde que llevabas pañales. Pero parece que han decidido adelantar la celebración del día de los inocentes conmigo y me están "guaseando" sobremanera.

La inseguridad laboral sólo sería una cosa que le pasa a los demás si, hace unas semanas, mi jefe supremo (que vive pegado a su inutilidad creciente directamente proporcional con su valía académica) me decía que, a pesar de haber cumplido y superado mis objetivos, no sólo no me iba a dar un cheque con los incentivos propios sino que, además, de regalito, no me iba a renovar el contrato (en septiembre). De modo que cada mañana voy a trabajar con cierto complejo de Bin Laden, imaginando muertes cruentas, bombas fabricadas con los chicles que le sobraban a McGiver o, simplemente, sodomizaciones hechas con prótesis atadas a mi cintura.

Las chachipandis de las que he hablado en alguna ocasión sólo serían una imitación barata y ridícula de ellas mismas si el sábado, en el concierto de "The Blues Brothers Band" (con algunos miembros originales de la peli, como Lou Marini o Mr. Fabulous), no me hubieran tocado al lado (chachipandi de ocho afiliados, es decir, cuatro matrimonios).

Y cuando te entra este complejo de Murphy y ves que la tostada cae por el lado de la mantequilla... Entonces, consigues una acreditación de prensa para ir "por el morro" a ver a Béla Fleck & The Flecktones. Sonríes y sabes que, una vez más, la música va a salvarte la vida. Sales al balcón y hasta te callas el "la puta madre que sacó a Gallardón de su zoo natal". Sólo apuras un cigarro y sabes que, un poco más arriba de donde alcanza la mirada, mañana a estas horas estarás levitando con los Flecktones. Ya os contaré.




Sex in a Pan

Béla Fleck & The Flecktones

Redes, correos y consecuencias




No dejan de sorprenderme las redes, subredes y contraredes que se van tejiendo en torno a la blogosfera.

Un buen día decides crear un blog sobre jazz. Poco a poco, te vas corrompiendo y mezclas en una coctelera esquizoide sensaciones que te provocan ciertos temas de jazz y sensaciones que te causan personas ajenas al jazz. Pero da igual. Todo vale. Y si no, siempre nos quedará el infantil "es mi blog y hago lo que quiero".

Pero no queda ahí. Lo cierto es que a través de Google o de cualquier otro medio, la gente te encuentra, te lee, a veces te comenta (pocas) y en ocasiones recibes un email de un diseñador gráfico sobre el que hablaste, de un lector que te dice que tienes un don para escribir y que le alegras estas tardes de calor y desidia o de un tipo que está trabajando en algo relacionado con el jazz. El más extraño (y maravilloso) fue un mail de un pianista de jazz americano que me pedía consejo sobre qué clubs visitar en Madrid. (Y yo encantada, claro)

Hoy he recibido un correo electrónico de alguien a quien no conozco (creo), que no me ha comentado nunca (creo) y que no sé si leerá este blog. El caso es que en algún sitio habrá encontrado mi dirección de email y la ha relacionado con el jazz. Después de la ilusión, de ese sentirse menos sola y en una comunidad que me gusta (aunque a veces critique a los puristas), he entrado en el enlace que me ofrecía. Y, como soy generosa, debía compartirlo con los lectores de este blog (espero que no se me enfade el emisor del correo).

Es una página en la que está realizando un Video-Diario del Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz. ¿No es un gustazo poder ver los conciertos a los que no puedes asistir? Aunque sólo sea por estos mails recibidos de tanto en cuando, valió la pena abrir este blog hace ya casi un año.

Y los que tampoco podéis estar en Vitoria, aprovechad el Video-Diario. Os aseguro que valdrá la pena. Gracias Gorka. Eskerrik asko.

Sobre las situaciones jodidas


Las situaciones difíciles no sirven para casi nada. Sólo para consuelos tontos, el refranero popular, o los chascarrillos de ancianos a los que les confundimos las arrugas con la metafórica sabiduría del paso del tiempo, nos dicen que nos hacen más fuertes, que nos hacen más templados, más sabios.

Las situaciones difíciles sólo sirven para golpearnos brutalmente contra una verdad que nunca quisimos encontrar. Nos sirven para quitar los disfraces de amigos a personas que, simplemente, se esconden en una cobardía egoísta y te pasan la mano por el lomo, como si fueras un perro con la peste bubónica a punto de ser sacrificado.

Las situaciones difíciles sirven también para darte cuenta de que hay compañeros cojonudos por los que nunca hubieras apostado dos duros. Y también personas a las que quizá nunca debiste idealizar en un peldaño de metacrilato (ya lo decía Woody Allen en aquella escena del infierno en “Desmontando a Harry”).

Saldré de ésta. Seguramente, como dicen los ancianos salpicados de lumbagos y prótesis de cadera, me haré más fuerte, más templada, más sabia. Les quitaré la etiqueta de amigos a quienes no las merecieron nunca y se las pondré a los que nunca valoré lo suficiente. Quizá soy una romántica, pero siempre pensé que los amigos deben estar en los momentos más jodidos, aunque sólo sea para guardar silencio mientras disimulo mi miedo en un “¿no has escuchado “Mack The Knife” de Louis Armstrong? Dios, es muy grande. La letra es de Bertolt Brecht y la música de Kurt Weill. Espera, voy a ponértela”. Porque los amigos saben que a veces no nos queda más remedio que hablar con metáforas. Y también saben que guardar silencio, estar junto a ti, escuchando una vieja canción del grande de Louis es todo lo que necesitas para ser más fuerte, más templada, más sabia.