De cómo Subiela me hurga en las heridas



Eliseo Subiela hizo un día "El lado oscuro del corazón", que aunque cinematográficamente no es una buena obra, su guión hizo que se convirtiera en una de mis películas favoritas. Luego hizo la segunda parte y, aunque en las segundas partes ya se sabe que es muy fácil pifiarla, también me tocó la fibra sensible. Era fácil. Subiela fotocopiaba a Mario Benedetti y colaba poemas de Oliverio Girondo, ponía boleros de Los Panchos, tangos argentinos y a Darío Grandinetti. Hablaba del amor como búsqueda ideal, obsesiva, utópica y necesaria al fin y a cabo. Subiela hablaba de la soledad, de la muerte y del paso del tiempo. Y, además, lo regaba con poemas de Benedetti. Sí, lo sé, eso ya lo dije.

Eliseo Subiela ha hecho muchas películas malas. Lo sé. Pero le perdono, (siempre le perdono). Al fin y al cabo, ha hecho "El lado oscuro del corazón" y, sólo con eso, ya puede morirse tranquilo. Porque los dos primeros minutos de esa película, con el célebre monólogo de Grandinetti, ya hacen que le perdone cualquier cosa. Y es que lo primero que el espectador ve cuando empieza la película es el rostro del actor argentino recitando:

"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo".

Acto seguido, el actor aprieta un botón y una mujer desnuda, que está tumbada junto a la depresión post-coitum de nuestro protagonista, es expulsada a un vacío oscuro e infinito. Nada que añadir.

Ahora Subiela ha hecho "Lifting de corazón". Lo sé. El título, de por sí, no es que emita muy buenas vibraciones (aunque reconozco que una no se puede dejar llevar por los títulos de las cosas). Se trata, también, de un casting que no promete demasiado (por no decir nada), ya que está formado, casi en su totalidad, por actores españoles (y el que me haya leído algo ya sabe que odio, condeno y aborrezco el cine español). Pero, aun sabiendo que no me iba a gustar, me senté frente a la mula y la descargué. Después de todo, el cabrón de Subiela sabe meterme el dedo en la llaga y el argumento de la película iba a ser una puñalada en toda regla: Hombre casado conoce a chica, hombre casado empieza una aventura con chica. ¿Con quién se quedará hombre casado?.

Se trata de mi historia. Se trata de mi llaga. Y, de vez en cuando, necesitas que te hurguen en la herida y te den un par de hostias.

Sí, es cierto. La película, cinematográficamente, no vale nada. Eso sí, citan a Borges, se escuchan tangos a todas horas, meten el "No volveré a ser joven", aquel glorioso poema de Gil de Biedma, y hasta te nombran a Schopenhauer para que sepas que Subiela es un hombre "instruido". Y sí, en cualquier otro me hubiera cabreado, pero a Subiela se lo perdono (ya dije que le perdono siempre).

Así que al acabar la película, aun sabiendo que no es una buena película, aun sin poder decir que me haya gustado, no estaba enfadada. A pesar de los pesares, no sentía que hubiera perdido el tiempo. No he creído que hayan insultado mi inteligencia. Y es que Subiela sigue sabiendo cómo hurgarme las heridas. Y, de vez en cuando, todos necesitamos que nos metan el dedito y magnifiquen nuestros propios dolores. Será el masoquismo inherente en todo ser humano o, más sencillamente, la necesidad de creer que nuestro dolor no es exclusivo, la necesidad de creer que no estamos solos, que lo que nos duele no nos angustia a nosotros solos. Vaya usted a saber...

Escuchando Gold Collection, de Carlos Gardel

5 comentarios:

Su dijo...

Creo, casiopea, que el monólogo de grandinetti es un poema del propio Oliverio Girondo (cuando vi la peli, me compré la recopilación de Visor).

Muy chulo tu blog, entré desde el de Aarón y estoy aquí, enganchada.

Olvido A. dijo...

Sí, tienes razón, Su, es un poema de Girondo. Es lo digo en el post, que Subiela fotocopia a Benedetti y pone poemas de Girondo. Bueno, en realidad es el poema un tanto modificado.
Gracias por venir al blog, esta es tu casa guapa.
Besotes

Kirk534 dijo...

El poético Subiela hurga en las heridas de las mujeres y de los hombres. Nosotros somos los primeros en no saber que hacer con nuestra melancólica existencia, ese espacio que queda entre el jazz, la literatura y el cine. Ese horriendo espacio vacío e insoportable que ni siquiera tiene puntos suspensivos. Terriblemente insoportable.
(Intenta conseguir Hombre mirando al sudeste).

josé miguel dijo...

No he visto nada de Subiela y es que me tira un poco para atrás. No sé, será cosa mía, pero es que me da algo ver sólo los posters de sus películas. Tampoco me vi en su día ni ahora Como agua para choclate, del Arau. Igual no tienen nada que ver una con la otra, pero no sé, sé que soy yo, pero me da algo sólo de pensar en este tipo de películas. Algún día cambiaré, supongo, pero no sé, no sé y no sé.

Olvido A. dijo...

Kirk534: llevo intentándolo mucho tiempo. Subiela + manicomio. Me va a gustar seguro :)

José Miguel: eres muy libre. Todos tenemos nuestros particulares "atravesados", de todos modos, si te decides por alguna, que sea "El lado oscuro", que tiene mucha basurilla. Besos mil