Algunas cosas que no entiendo (o un poquito de cabreo con el mundo)

No entiendo que un hombre pueda mandar un "te echo de menos" y, al mismo tiempo, en ese preciso instante, esté ciberfollando con otra mujer.
No entiendo que alguien pueda someterte a la tortura de pasar 24 horas pensando que ha llegado el fin del mundo.
Tampoco entiendo que el dependiente de una tienda de discos, pequeña y especializada en rock, blues y jazz, no sepa de quién es el "Kind of Blue".


No entiendo a las pseudofeministas que han condenado a los hombres al exilio del silencio porque, si dan una opinión contraria a las suyas, reprimen la libertad individual femenina.
No entiendo a las batidoras humanas que mezclan a Woody Allen, a Charlie Parker y a Los Serrano en el mismo menú de tiempo libre.
Ni, por supuesto, a las niñatas que presumen de pornógrafas y liberales cuando ni ellas mismas se creen su discursito falaz. Y entiendo mucho menos a las monjas que, en la intimidad, se dejan sodomizar.

No entiendo que alguien pueda escuchar el lamento musical de Chet Baker entonando My Funny Valentine y no se le sobrecojan los cojones (o los ovarios).
No entiendo que alguien prefiera leer a Bucay (y hasta ponga cara de filosofar en ciertos párrafos) antes que a Paul Auster, a Antonio Muñoz Molina o a Charles Bukowski.
Y mucho menos entiendo que haya quien prefiera consumir "experimentos sociológicos" a las sublimes entrevistas de Quintero.

No entiendo por qué algunas personas siempre nos encandilamos con el malo de la película de vaqueros, aun sabiendo que no tendrá reparos en rajarnos la cara o la dignidad.
No entiendo que llevemos años de Existencialismo y aún nos engañemos con que no estamos solos (y, de paso, no entiendo que no nos escandalicen los estudios sobre las mentiras que decimos)
Y, sobre todo, no entiendo por qué tengo un ego tan grande algunas veces y, sin embargo, dejo que cualquier piltrafa humana me llene mis ansiedades de apariencias y sinsabores.



Escuchando My Funny Valentine de Chet Baker

1 comentario:

cineconjazz dijo...

Te entiendo... y más si te pasa lo que te pasa con cualquiera de las versiones (no olvidar las escalofriantes que hizo en la última época de su vida) del My Funny Valentine del amigo Chet.

Besos.