Tengo tantas cosas

Tengo tres vinilos maravillosos de Duke Ellington.
Tengo “On the Road” de Jack Kerouac.
Tengo por fin la película “Short Cuts” de Robert Altman.
Tengo un ordenador portátil y otro de sobremesa.
Tengo Dormidina25 para superar el insomnio.
Tengo un recuerdo amargo, uno triste, uno feliz y otro olvidado.
Tengo el “Live in Paris” de Diana Krall regando mi salón.
Tengo una taquicardia placentera por un sms en el móvil.
Tengo un salón lleno de libros y pelusas.
Tengo un armario lleno de cds y dvds.
Tengo una novela medio terminada (o medio empezada).
Tengo una ciudad donde fui una marioneta que no quiero volver a ser.
Tengo dos amigos que llenan los días de sentido.
Tengo un estanquero que me vende tabaco sin aplicarme la subida.
Tengo un blog donde eyaculo mis neurosis, mis placeres y mis iras.
Tengo un cuento que retocar para un concurso literario.
Tengo un pasado que aúlla a veces debajo de mi cama.
Tengo un amor que me encarama en una montaña rusa emocional.
Tengo un trabajo que a veces me llena de ansiedad.
Tengo una partida de pocker pendiente contigo.
Tengo una velada de boxeo a la que ir con mi padre.
Tengo un abuelo muerto del que siempre pensé que era Dios.
Tengo una pesadilla recurrente donde asesino a un ser humano (y me despierto empapada en sufrimiento y sudor).
Tengo un Faustino I del 64 que beberé con El Hombre.
Tengo un amigo escritor que ha hablado sobre mi “Jass it up, boys!”.
Tengo un poder notarial que firmar para ir a un juicio.
Tengo unos cuantos contactos bloqueados en el Messenger.
Tengo tres lágrimas guardadas para las madrugadas existencialistas.
Tengo, también, dos sonrisas aprendidas por si me hacen llorar.
Tengo héroes de papel para colorearlos y después cortarlos en trocitos.
Tengo miedo de no llegar a ser madre.
Tengo miedo de ser madre y que mi descendiente muera antes que yo.
Tengo miedo de mirarme a un espejo con sesenta años y descubrir que fracasé.
Tengo miedo de encontrar al hombre de mi vida y no poder tenerle.
Tengo mucho miedo al dolor físico constante.
Tengo miedo de los latin kings, de los skin heads y del terrorismo islámico.
Tengo un cigarro encendido consumiéndose en el cenicero.
Tengo unos comentadores en el blog con los que quiero brindar.
Tengo muchos discos que escuchar todavía.
Tengo muchas ganas de Vivir (y muchas ganas de que sea a su lado).
Tengo muchos polvos que echar y muchas masturbaciones que regalarme.
Tengo muchas discusiones filosofo-políticas que pelear con mis dos amigos.
Tengo un aro vaginal y una caja de preservativos (por si acaso).
Tengo un descenso a los infiernos.
Tengo una subida al séptimo cielo.
Tengo un camino andado siempre hacia adelante.
Pero, sobre todo, tengo muchos discos de jazz que me dibujan sonrisas sin sentido.


Escuchando: Live in Paris, de Diana Krall

3 comentarios:

El Selenita dijo...

Mas de 100 mentiras que valen la pena.
Tal vez... lo mejor que hayas escrito nunca. Y no soy el unico que lo piensa.

Anónimo dijo...

....y yo tengo un disco de Ursula Rucker que tengo que devolverte.
Nacho

natxo dijo...

... Y teniendo tantas cosas, no podrías compartir algo??jeje

Un saludo, teacher