Pese a todo


Soy feliz,
pese a todo.
No pretendo trivializar.
Pero es cierto
que un día
empecé a correr.
Otro día
corrí 30 minutos
seguidos,
sin parar,
sin intervalos,
sin caminar entre medias.
Otro día
terminé una carrera
¡de 10 Kilómetros!
Y lo celebré
como si hubiera ganado
la batalla más dura.
Y otro día
correr 10 kilómetros
se había convertido
en un entreno normal,
y ya no había necesidad
de celebrar
ninguna victoria.
Y cuando haces estas cosas,
cuando todo esto te pasa
(a ti),
eres feliz.
Pese a todo.

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