También, gracias

El pasado viernes 18 de mayo defendí, por fin, mi tesis doctoral. Este blog y quienes lo leéis habéis sido testigos de todo el proceso. Me habéis acompañado y apoyado cuando la investigación parecía estancada e imposible. A vosotros y vosotras, también, gracias. Permitidme hoy que use este espacio para reproducir la dedicatoria y los agradecimientos que figuran en mi tesis doctoral.








Fly me to the moon,
let me play among the stars,
let me see what spring is like
on Jupiters and Mars.
In other words…

A Fernando



Cuando estaba en 2º de B.U.P. mantuve una acalorada discusión con mi profesor de Ética y Filosofía. Hablábamos de la importancia de la comunicación y de los peligros que suponía la ausencia de ella, cada vez más alarmante, en la sociedad contemporánea. Unos días más tarde mi profesor escribía un artículo de opinión en el Diario Jaén. Hablaba de la discusión que habíamos mantenido y me llamaba “su amiga Olvido”. Yo le había dicho, y así lo recogía en su artículo, que muchas veces los contenidos básicos y primarios de comunicación se encuentran encerrados en unas simples palabras o frases cortas: Perdón, por favor, te quiero, lo siento, y también gracias, pero que es la cobardía la que nos impide pronunciarlas. Es esta última palabra, gracias, la que ahora me dispongo a rescatar y dedicar a todas aquellas personas que me han ayudado a realizar esta tesis doctoral y, mucho más importante, a ser la persona que hoy soy. Gracias a D. José Biedma López, aquel profesor de Ética y Filosofía, que me motivó siempre a cuestionarlo todo. Gracias también a D. Ángel Ruiz Fajardo y a D. Juan de la Torre Torres. Estos tres profesores alzaron la palabra educación a un significado sagrado en mi vocabulario.
Gracias, también, al profesor D. José Antonio Gurpegui, quien me ha guíado durante el desarrollo de esta tesis doctoral con el mimo y paciencia del mejor de los maestros. Tanto es así que, a día de hoy, no sé si es más amigo, más maestro o más director.
Gracias a mis compañeros del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá por ayudarme siempre en todo lo que estuvo en sus manos. Gracias a mis compañeros de la Universidad Europea de Madrid y a los de University of Malta. Todos y cada uno de ellos han contribuido, y cómo, a que hoy esté redactando esta página.
Gracias a la Biblioteca Nacional, a la Biblioteca Pública Municipal Conde Duque de Madrid, a la Filmoteca Española, a la Biblioteca de la Universidad de Alcalá, a la Biblioteca Dulce Chacón de la Universidad Europea de Madrid, al Media Resources Center de la Moffitt Library de University of California, Berkeley y, en concreto, a Mr. Gary Handman. Son las grandes personas las que hacen grandes a las instituciones. Todas estas bibliotecas son grandes y asombrosas gracias a la gente que trabaja en ellas. Por mi parte yo solo tengo palabras de agradecimiento por permitirme acceder a sus fondos de manera desinteresada y sin condiciones.
Gracias también a aquellas personas que no dudaron en ayudarme de forma desinteresada durante la realización de esta tesis doctoral. Helena Aristu, Aarón Rodríguez, Joaquín Sevilla, Lola Molina, Fernando García, Alberto de Francisco, Fco. Javier Muñoz, Irene Escolar, José Miguel Gonzalvo, Eva Jiménez y Jose Millares.
Quiero dar también las gracias a mis alumnos y alumnas. Son ellos y ellas quienes han hecho que sea un placer conjugar el verbo enseñar. No ha habido un solo día en el que no me hayan enseñado algo. No ha habido un solo día en el que no me hayan hecho pensar que tengo la profesión más bonita del mundo.
Gracias también a los músicos y cineastas que calmaron mis penas, me robaron sonrisas e hicieron del mundo un lugar mucho más habitable. Sin ellos, mi vida habría sido mucho más triste. Sin la trompeta de Louis Armstrong, el saxo de Charlie Parker o las películas de Billy Wilder y Clint Eastwood, quizá no estaría escribiendo esta página.
Gracias a mis amigos y amigas, son quienes más han hecho por mí, la mayoría de las veces sin ni siquiera saberlo. Benita Campos, Javier Gordillo, Zaida Núñez, Esther Sánchez, Laura de Mingo, Roberto Fuertes, Héctor Checa, Susana Hidalgo, Maria Laroussi, Margarita Andújar, Daniel Hare y Ernesto Filardi. También a mis amigos malteses, Fiona Navarro y Carmel Vassallo. Ellos han hecho que me sienta en Malta como en mi propia casa y que ya no quiera marcharme.
Gracias a mi familia, a mis padres, a mi hermano, a mi cuñada y a mi sobrina, que tiene la sonrisa más bonita del mundo. Porque me quieren sin condiciones e incluso cuando menos lo merezco. Sin ellos me sentiría perdida y desorientada.
Gracias también a mi otra familia. Es un lujo tenerles en mi vida, Esmeralda, Manolo, Mónica, Héctor, Raúl, cuñadas, cuñado, sobrinas y sobrinos.
Y, por último, gracias a Fernando, mi amigo, mi compañero y mi amante. Encontrarte y que te quedaras a mi lado sí que fue un verdadero golpe de suerte. Gracias por apoyarme, por protegerme, por hacerme reír cada día y por seguir colocando mariposas en mi estómago. Todavía. Te quiero.