Diez razones para enamorarte de Rubén Buren y el Trío Lavapiés




1. Porque te dibujan esa sonrisa en las caderas de la que tantas veces os he hablado.

2. Porque caes rendida a los pies de Rubén Buren nada más verle subido encima de un escenario.

3. Porque escuchar el bajo de Héctor Oliveira y que se te caiga la baba al instante ejemplifica a la perfección aquello del "causa-consecuencia".

4. Por la sonrisa pícara de Juan Barroso, porque es imposible no querer perderse en ella.

5. Porque mi abuela canturreaba el "No debía de quererte" mientras cocinaba sus potajes. (Y seguramente también lo hacía la tuya).

6. Porque a todos nos han clavado un puñal alguna vez que llevaba tatuado ese mismo "... y sin embargo".

7. Porque no se me ocurre una fusión mejor que la copla de mi ayer y el jazz de mi mañana.

8. Porque mientras escribo estas razones tontas e improvisadas no puedo parar de canturrear los arreglos del Trío Lavapiés.

9. Porque quiero meter esta canción (y las demás) en mi maleta.

10. Porque lo que más me apena de irme a Malta es perderme su próximo concierto en ese pequeño club de jazz de Lavapiés, mientras brindo con mi copa de vino a la salud de esas tres fieras que, sin saberlo, me han devuelto la fe en una música que es en realidad una forma de entender el mundo.

Todo listo

Estampas maltesas

En unos días, un autobús como éste, con un número 8, me llevará del aeropuerto a Valletta. Empieza la cuenta atrás para mi nueva vida. Am I ready?