Treinta

Hace treinta septiembres que vine al mundo.

Mi madre se balanceaba entre el miedo, el dolor y la esperanza.

Mi padre fumaba un cigarro tras otro esperando que, esta vez sí, fuera una niña.

Mi hermano, que aún no había cumplido cinco años, temía que le arrebataran la corona de la casa, aunque también estaba impaciente por conocer a su cómplice y compañero/a.

Su trompeta, sin saber por qué o para quién, entonaba, a esa misma hora, esta canción. Él ni siquiera sabía que, treinta años después, el motivo de su trompeta esa noche, aún seguiría amándole/a y echándole/a de menos.

http://www.youtube.com/watch?v=NdUuFwVG5XQ&feature=youtube_gdata_player

Cinco años


Cinco canciones en la opción aleatoria del despertador del iPhone.
Cinco vinilos rescatados en Amoeba.
Cinco botellas de vino vacías esperando bajar al contenedor apropiado.
Cinco cds con programas que instalar al ordenador formateado.
Cinco besos apuntados en la libreta de "se debe".
Cinco horas de sueño (maldito jet lag).
Cinco años ya desde este post y cinco años también desde estas lágrimas.
Gracias por cinco años tan bien acompañados.

Siempre hay

Hay una canción por cada suspiro que se nos escapó en la parada del autobús.

Hay una película por cada momento en que nos sentimos gigantes (y otra por cada momento en que empequeñecimos hasta la extravagancia).

Hay una sonrisa que nos salvó la vida, un libro que nos enseñó qué era la enajenación y un cuadro que nos secuestró la mirada. Algún día me gustaría contarte, con una copa de Balbas entre los labios, todas esas piezas que me hicieron seguir "on the road", con las caderas inyectadas en blues y la mirada siempre hechizada. Algún día me gustaría contarte aquella vez que "Ensayo sobre la ceguera" me robó la tranquilidad y me regaló esa maravillosa sensación (tú ya sabes a qué me refiero).

Mientras tanto, busco una canción con la que darle las gracias al amigo Saramago. Porque, "cada vez que decimos adiós", hay un suspiro que se nos escapa en la parada del autobús.

Esta canción, esta noche, es para ti, Maestro. Muchas gracias por todo lo que nos dejas.



iPhone and me

Vuelvo, al final siempre acabo volviendo. Aunque sólo sea para susurrar un "¿cómo va eso?"

Hoy vuelvo con la excusa de probar una aplicación que he instalado en el iPhone, nuevo, reluciente, amigable. Después de tantos años soñando con un móvil que de verdad tuviera Internet, después de nokias que tenían wifis de mentira... Después llega iphone un día y me demuestra que el futuro de las películas que veía de niña ya está aquí, entre mis manos.

Ahora sólo queda aprovechar esta herramienta futurista para pasarme más a menudo por aquí, aunque sólo sea para susurrar un "¿cómo va eso?"

Escuchando a Donald Byrd - Stepping into Tomorrow

A punto

Todo está a punto.
Voy a ser una autora publicada.
En libro, en papel de ese que huele a imprenta, a tinta, a paraíso.






No es de jazz. Vale. Pero mola mucho.


Escuchando Charlie Parker at Storyville, porque yo lo valgo.

Más hallazgos

Aún no se ha estrenado y ya tiene todas las papeletas para convertirse en mi serie favorita.



(Pulsar play)



La Nueva Orleans post Katrina contada desde el punto de vista de sus músicos.

[Ya estoy salivando]

Mi regalo de Reyes





Dedicado a José Miguel


Porque es una de las canciones más alucinantes que se han escrito nunca.

Porque soy incapaz de no mover el pie mientras la escucho (y mi ordenador está apoyado en mis rodillas, balanceándose al ritmo de When you're smiling).

Porque sé que tú siempre quisiste ser Press y a mí siempre me hubiera gustado tener la mirada de Lady Day.

Porque te hace sentir que es verdad, que when you're smiling, the whole world smiles with you. Y también que when you're laughing, the sun comes shining thru. Y al escuchar a Billie y a Lester, queda lejos la necesidad de llorar, no sea que you bring on the rain. Y no sabes si es verdad que when you're smiling, the whole world smiles with you. Pero, sin saber por qué, mientras Billie canta y Lester toca, mi pie baila y una sonrisa boba aparece en mis labios. Y no se me ocurría mejor regalo de Reyes que una sonrisa dibujada en tu cara.