Jammin' the Blues

Por el sombrero de Lester Young.

Por Harry Edison (no puedo evitar enamorarme de su trompeta una y otra vez), también por la batería de Joe Jones, tan perfectamente contenida.

Por el humo que asciende, entre la timidez, la curiosidad y el ansia de ser partícipe.

Por la fotografía, que es mágica. Por los planos, por la luz, por las perspectivas.

Porque me hace sentir que no me he equivocado, que estoy en el camino correcto. Porque hace que quiera meterme a escribir como una loca para tener el Capítulo II terminado para el viernes (te lo prometo, H). Porque si la tesis es, al fin y al cabo, enfrentarme a joyas como ésta, verlas una y mil veces hasta tener la frase que las defina en un tocho de ombliguismo en primera persona del plural, entonces, soy la persona más afortunada de este jodido planeta.

Porque una jam session con el Press siempre merece la pena. Porque Press me ha salvado la vida tantas veces. Porque Lester Young es ese amor platónico con el que quiero bailar agarrada cuando la parca venga a visitarme. Llevaré un vestido negro, un tacón de aguja y unas medias de rejilla. Y entonces, tú, me sonreirás con tu mirada lasciva de jazz y humo. (¿Me lo prometes?)

Porque son unos de los diez minutos más sublimes que puedes pasar en tu vida. ¿Qué no? Dale al play y me cuentas.








Jammin' the Blues, Gjon Mili, 1944.
Disponible con más calidad en TCM.