Tom Waits en España




De acuerdo. Retomamos aquello de que la vida era un milagro.
El 12 de julio, of course, estaremos en Donostia.

Pd. No me cabe la felicidad en el pecho, ¡coño ya!

La vida sigue siendo un milagro

Llegas cansada, harta de un día en el que los pies no han conseguido dar con las bolas.

Llegas de recoger unos pantalones tras un día de relojes a cámara lenta, de ansiedades acumuladas en la cucharada de un plato recalentado. La modista ha decidido que ya no eres enana y te deja unas perneras como de medir 1,80. Te miras otra vez de arriba abajo y aún te ves más ridícula y más pequeña con esos bajos de gigante arrastrándose sin dignidad alguna por el parquet rallado.

Llegas frustrada, mirando de reojo la libreta en la que estás anotando los "descubrimientos" (o las mentiras) para el próximo congreso. Los dvds se amontonan encima del televisor, en un desequilibrio violento. Total, aún quedan diez días...

Llegas enfadada, porque los que creías tus amigos se han perdido en la indiferencia y ni siquiera recogerán la invitación para brindar por ti. Husmeas en tu pasado, por aquello de que quizá seas culpable. Buscas, rebuscas... Peor para el sol, que cantara aquel...

Llegas a una casa llena de cajas sin desembalar y de grietas en unos recuerdos que necesitas afilar con una navaja de campamento. Que se mete a las siete en la cuna...

Llegas de lunes, con el fin de semana resaqueando aún en la falta de sueño y en el poso del quinto café del día. Escuché a alguien decir que iba a abrir un bar con el nombre Los Lunes Felices. Te vas a arruinar...

Pero entonces, vuelve a pasar. El mundo siempre se empeña en que, después de todo, aún me queden ganas de gritar: "LA VIDA ES UN MILAGRO".



Gracias, Nalyd.