Rebeldías


I
Me han dicho que la obra de teatro 2666 es una puta obra maestra. Me dice H., a quien no me canso de adorar por las esquinas, que hay una escena de una violación de más de diez minutos de duración. Él no sabe (porque no se lo he contado) lo mucho que me gustó la angustia sentida con el tunel de Irreversible. Quizá es que me conoce ya de esa forma que apuntaba Borges: Nos entendemos a pesar de las palabras.
H. me dice que me encantaría aquella violación de 2666. "Sufres. La sangre, la angustia, las cruces por todas las mujeres de Ciudad Juárez..." Y yo no se lo digo, porque no hace falta, pero me muero de envidia. Él vio solo (que es como hay que asistir a esos sufrimientos purgatorios) aquella obra/violación/infierno. Él recogió a Rigola al día siguiente en Atocha y pasó el día con él hablando de Bolaño, de 2666, del teatro, del hombre y de las palabras que él y yo ya no necesitamos para entendernos.
Hace un tiempo me perdí en Bolaño. Lo hice entre las sábanas de una relación a distancia en las que había mucho de sadismo y poco de relación. Aquellos días, Bolaño me salvó la vida, como ya habían hecho antes que él la trompeta de Armstrong o el saxo de Parker.

II
He pasado cuatro días en cama. Astenia primaveral. O lo que viene a ser lo mismo, una crisis de ansiedad y estrés. Se veía venir, claro. Cinco horas diarias de sueño. Clases. Artículos. (Me llega un mail de EEUU reclamándome aquel artículo de cultura post 11-S). La marabunta que ruge desde su despacho. Fecha cerrada de boda. Mudanza...
Resultado: cuatro días en cama, durmiendo, llorando, sin aire, sin fuerzas, sin mi jazz...

III
Hoy he cometido un acto de rebeldía. Ha sido discreto, que es como llegan todos los grandes actos del ser humano. Entre ellos, el invento de la cama o la letrina. No hubo grandes guerras (creo) con las llegadas de estas grandes obras magnas.
Se lo contaba hace poco a uno de mis amores platónicos.
Sin que nadie sospechara la acción que me traía entre manos, sin que nadie advirtiera lo que estaba a punto de suceder, he llegado yo y he cometido mi pequeño gran acto. Será el clima político, je ne sais pas.
Estaba en mi puesto de trabajo, recién incorporada de mi baja post_estrés o post_astenia. He mirado a un lado y a otro. Quizá para comprobar que el enemigo no iba a disparar sus bonitas balas de puesto de feria. Y así, sin pensarlo demasiado, he sacado mi cd de Jazzuela del bolso. Lo he puesto en mi ordenador. He conectado los altavoces y, abracadabra, la magia ha explotado en todo el edificio.
Mi jefe ha salido, claro. Me ha mirado extrañado, quizá no sabía si disparar. Sin embargo, sólo ha dicho, con más miedo que prudencia: "vaya músicas".
He dicho "con más miedo que prudencia". Yo debía tener cara de "estoy cometiendo mi pequeño acto rebelde y voy armada". Le he mirado, yo con más prudencia que miedo, y le he contestado: "músicas con clase, X., con clase".
Quizá nadie lo haya notado. Ningún compañero (ni siquiera H.) ha debido percatarse de la hazaña. Pero hoy, sin que haya sido recogido por ningún analista político, he conquistado mi pequeño espacio. Hoy, sin que nadie lo sospeche aún, el jazz ha entrado a mi lugar de trabajo.


Después de todo, hoy ha sido un gran día.

10 comentarios:

Ana dijo...

Amor, cuando "lo veas venir", aparca los "tengoques" y vente pa´quí.

Te cambio "a pelo" esos 4 días que has estado en cama "chof" por un finde de Jazz (tienes mi equipo de música a tu entera disposición y dentro de poco el Festival de Jazz en mi humilde ciudad) vermuts a la orilla del mar (o en el Casco Viejo)tranquilidad (o no) mesa puesta... y las llaves de mi casa para que entres y salgas a tu libre albedrío.

En serio. No hablo por hablar. Sé lo que es eso. Con un;
-Ana, que bajo este finde!, basta.

Un abrazo corazón y mímate que te lo mereces!!.

josé miguel dijo...

Me has dibujado una sonrisa.

Ricardo dijo...

Que grande es usted, señorita... Pequeños actos de rebeldia que hacen que la vida merezca la pena.

Rafa dijo...

Buena rebelión, y más digna que depilar a la cera las partes nobles al jefe (aunque menos gratificante, todo sea dicho).

Besos rebeldes,

Rafa

Erradizo dijo...

¡Los altavoces! que gran gesto. Mi acto de reveldía se quedo en unos auriculares incrustados en mi oído y Bebop Nation poniéndome las pilas.

Niña, a ver si tu encuentras algo para que podamos quedar, no veo nada interesante. Si esto se alarga mucho tendremos que quedar aunque sea para tomar unas cañitas.

Ánimo guapa.

Musus

Almond dijo...

Mira que pillar una astenia primaveral cuando estamos en pleno invierno... lo mínimo es rebelarse, claro que sí! :-)

Cuídate bonita.

Un abrazo,

Almond.

Yeral dijo...

Esas son las pequeñas cosas de la vida que valen la pena. Yo hace ya un tiempo que abrí la vía del Jazz en mi trabajo... Y a quien no le guste que no escuche (siempre pido permiso para ponerla, la música, pero no pido qué música quieren escuchar...).

Jazzuela todavía no lo he escuchado. Habrá que buscarlo pues...

Un saludo desde Barcelona (aunque ahora ando por Alemania un tiempo)

Hache dijo...

En efecto, reina. Desgraciadamente, no me percaté de tu "hazaña". Más que nada porque suelo tener los altavoces de mi ordenador con Haendel a todo trapo.

Pero eso no quita para que siga siendo un placer para mí cuando paso cerca de tu mesa y me regalas la sonrisa más linda de la oficina.

(Nota para los demás: Los que la conocéis en persona, sabéis de lo que hablo. Los que no, lamento deciros que os estais perdiendo algo inmenso)

Besitos,

H.

Anónimo dijo...

Aunque sólo sea por los buenos ratos que me has hecho pasar leyendo tu blog, aquí te dejo tres regalos de bodas y que a la vez son remedios infalibles contra la astenia.
Un vídeo: el del reencuentro entre Billie Holiday y Lester Young cantando "Fine and Mellow" en la grabación de 1957 para the Sound of Jazz.
Un libro: la primera edición ilustrada de 1883 del Vatsyayana Kama-sutra, traducido por Sir Richard Francis Burton.
Una tema musical: la versión del "Summertime" de Hiromi Uehara y Chick Corea grabada en directo el 8 de diciembre de 2007.
Que entre vosotros haya la "química" de estos dos monstruos del jazz, la "física" del libro de Burton... y que si el destino os separa aún goceis de un reencuentro como el de Billie y Lester.

Anónimo dijo...

Como hace mucho que no te visito, he venido a ofrecerte mi corazón y a Mal Waldron & Jeanne Lee Medley:
http://www.youtube.com/watch?v=BHRCzGRndlE&feature=related
(musicas que te salvan la vida, de verdad!)
(Kirk534)