Comics y jazz (o viceversa)


Es verdad aquello de que a quienes nos gusta el jazz, nos gustan sus extensiones. Siempre llega ese momento, en el que nos descubrimos buscando las biografías sobre aquellos labios que nos hicieron soñar mañanas o idealizar pasados a través de un puñal de saxo o un revólver de trompeta.

Es verdad aquello de que un día buscamos en google, en ebay (versión americana) o amazon, una camiseta de aquel festival en el que quisimos estar, la fotografía en la que el contrabajo parecía copular con la bestia/hombre o ese enlace mulero al documental descatalogado en el que el batería de la gira de 73 de dios contaba una pelea con policías.

También es verdad aquello de que todos hemos manoseado libros y comics en la fnac si en la portada (o contraportada) encontrábamos escondida y tímida la palabra jazz.

Hemos buscado en los obituarios de El País por si nos había abandonado otro grande. Sabéis a lo que me refiero. De pronto un día te levantas más triste que de costumbre, agotada como si hubieras llorado en sueños (¿por qué cansa tanto llorar?). O el trabajo (y su maravilloso "ambiente laboral") se te ha antojado más cuesta arriba que de costumbre. Te has sentido pequeñita, como una liliputiense en medio de ese lugar en el que no quieres estar. Así que vas al periódico, por si puedes dar una explicación (sem)ilógica a tus ánimos y tus cansancios.

Y, de vez en cuando, nos encontramos con un periódico que se atreve (por fin) a publicar no un maravilloso artículo de los espejos del jazz. Ni dos. Sino tres. Para colmo, después de perderte en las letras tan bien hilvanadas, te sientes menos sola, menos perdida, menos liliputiense. Chicos/as, amados/as, ¿os dais cuenta? Hoy somos un poco más gigantes. Gracias Juan J. Gómez, no lo sabes, pero me has salvado de una semana horrible.

1 comentario:

Ana dijo...

Me he levantado agotada, más triste que de costumbre, por eso, nada mas cruzar la puerta de mi despacho,he contravenido toda ética profesional y me he sumergido en tu blog.

Después de perderme en TUS letras TAN BIEN HILVANADAS, me siento menos sola, menos perdida, menos liliputiense en medio de este lugar en el que NO QUIERO ESTAR.

Me doy cuenta amor. Eres Gigante.
ERES el mejor JAZZ que he disfrutado nunca.

Un placer.