Triste Nochebuena


Al final nos han tenido que joder la Navidad. Va a ser que 2mil7 no podía ser perfecto.

Desde el sur en el que me parieron, gracias, Mr. Peterson por tantos buenos momentos. Hoy, mi brindis con Matusalén es sólo para ti.

King's Blue Christmas



Porque era otra de esas bellezas que duele hasta mirarlas.

Porque acabó de una forma muy injusta y nos dejó demasiado huérfanos a todos los amantes de la música.

Porque los tonticos del complot siguen queriendo verle anfetaminado en una calle de Las Vegas o en una playa mexicana.

Porque Hollywood no le ha hecho justicia y le ha convertido en el estandarte del freakismo.

Porque cantó una de las canciones más bonitas de Navidad que se han escrito jamás.

Porque los amantes del jazz nos quitamos el sombrero ante su rock. Y también lo hacen los amantes del blues, del heavy, del pop... Porque todos los que nos ponemos cachondos con la música tenemos una oración pendiente a su memoria.

Porque digan lo que digan, fue, es y seguirá siendo el Rey.

Cosas que se acaban

Se nos está escurriendo entre los dedos. El año.

Se me van mis alumnos y llevo una semana con los ojos llenos de agua y sal. Ellos se despiden de mí con un regalo, gracias desbordadas y piropos inventados de los que se te clavan en las entrañas maternales. Algunas, en las otras entrañas, que algunos son aspirantes a James Dean y una nunca ha sido de piedra.

Se me acaba la botella de Santa Teresa y la he repuesto por un Matusalén, que una siempre ha sido de acabar las cosas a lo grande.

Se me ha acabado un libro del que os hablaré uno de estos días, entre lo alunada y lo enamorada.

Se me termina de ir un virus que no era una gripe pero casi.

Se va agotando la paciencia y una no puede asfixiar el "hijos de puta" cuando ves a los padres de Madeleine en la televisión jugando a películas de navidad.

Se acaban las opciones y las pistas. Se quema la visa. Se vacía el Viña Ardanza y se queda en los huesos el jamón.

Como quien no quiere la cosa, se nos está finiquitando 2mil7, con lo feliz que me ha hecho este año que llegó de forma discreta, en silencio.

No sé cómo decir todos los tequiero que debo. A ti, y a ti, y a ti, y a ti, y a ti, y a ti, y a ti y también a ti. Y por supuesto, querida alma gemela, también a ti. Seguro que olvido algún te quiero. Siempre olvido las cosas importantes.

Algún día tendré que sentarme a daros las gracias por mejorar tanto mi vida.

Pd. Rick, me has hecho uno de los mejores regalos que se puedan esperar.