A veces soy infiel



A veces engaño a Tom Waits con Bruce Springteen. (De hecho, más de una vez he tenido un sueño en el que aparecen el Boss y Big Man junto a mí. Y ninguno de los tres llevábamos ropa)

Hay tardes en que le doy de lado al café y me voy con un te de rooibos.

Algunas noches le soy infiel a mis Fortuna y me fumo un Marlboro (que le robo al Hombre).

A veces le soy desleal a Miles y me convierto en una Parkeriana.

A veces soy una adúltera sin remedio y cambio al jazz por una chançon de rock&roll.

Algunos días me olvido de mi mano y me busco en otras manos.

Hay momentos en las que engaño a mi alma gemela y sueño eróticamente con mis chicos de la Bourbon.

Siempre habrá una tarde en la que no desee a Norah para convertirme en lesbiana por Diana.

A veces le soy infiel a Clint y me corro una orgía con Woody.

Hay comidas en las que prefiero un Ribera a mi Viña Ardanza (pero es un delito justificado).

Hay noches en que no pido Santa Teresa sino un bourbon (pero es sólo porque quiero parecer una chica dura de Milwaukee).

También hay días en que soy infiel al blog y sueño con retomar esa vieja novela que no terminaré nunca.

Engaño también a mi tesis y hago esbozos de un proyecto sobre jazz con forma de ensayo literario.

Pero, las más de las veces, vuelvo con el rabito entre las piernas, una sonrisa de culpabilidad y un "no volverá a pasar" que no se cree ni mi teclado.


Amor de viento


¿Te ha pasado alguna vez? Le has tenido delante mucho tiempo, sin reparar en él (o en ella).

Hasta ese mágico momento, no tenía pene (ni vagina).

Hasta que el disco duro se te recalienta de pronto una noche deliciosa, estabas ante una persona sin sexo.

Pasa todos los días (o eso dicen).

Sin embargo fue anoche cuando el sonido de su armónica acarició mis pezones por primera vez.

Ayer, después de verle tantas veces, Antonio Serrano me enamoró.

Desde mi asiento de piel oscura, los tangos que le arrancaba a su pequeño (y tantas veces infravalorado) instrumento plateado, me hacían soñar con algo mucho más íntimo que un concierto (si es que puede haber algo en esta vida más íntimo que un concierto).

Es lo que tienen los músicos. Son mi perdición, mi copa de recaída, mi penúltimo cigarro antes de entrar al trabajo, mi masturbación y mi soplo de aire fresco.

Y no sé por qué, pero nunca me he fiado de la gente que no se enamoraba de los músicos que le removían las entrañas. O, al menos, no fantaseaban una escena porno con ellos.

Es lo que tienen los sueños, que son gratis. A veces húmedos, a veces amargos, culpables o de chocolate.

Pd. ¿Será muy difícil aprender a tocar la armónica?

Ausencia



Porque no estás pasando por un buen momento.

Porque Gal Costa tiene una voz de miel y caramelo. ¿Te acuerdas de cuando éramos niños y nos traían nubes rosas de golosina? La voz de Costa sabe como aquellas chucherías de la infancia. Igual de dulce, igual de nociva.

Porque el saxofón de Bobby Martínez (lo sé, porque te conozco mejor de lo que crees) te hubiera hecho reír a carcajadas, apretarme la mano y bailar un cha cha cha conmigo y con tu mirada.



Porque no hacía más que buscarte entre las cabezas anónimas del público.

Porque sé que te gusta el latin jazz y que necesitas (esta tarde más que nunca) la bossa.

Porque te echo mucho de menos.

Porque tengo un regalo para ti que es un secreto, una tontería y una sonrisa.

Porque Gal Costa cantó Desafinado y me faltó una nuca cálida a mi lado.

Porque se puso coqueta y sensual y sé que nosotros dos nos hubiéramos reído juntos al tiempo que hubiéramos deseado un encuentro sexual con sus caderas.




Porque espero que todo vaya bien.

Porque tengo tantas cosas que contarte.

Porque sé que te hubiera encantado (y sanado) el concierto de ayer.

Porque no vi tu mirada cómplice entre tantas cabezas anónimas anoche.

Otra forma de decir "te quiero"


Algunos hombres no saben decir te quiero. Al menos, no saben decirlo sin quedar atrapados en el fango del tópico manido.

Pero algunos hombres dicen "el día que me quieras no habrá más que armonía", desean en voz alta un "la noche que me quieras, desde el azul del cielo, las estrellas celosas nos mirarán pasar" y componen canciones como ésta.

Algunos hombres son como tú eras y también lloran con Gardel. ¿Sabes? Aún sigues siendo más honesto que dios. Aún sigues siendo el mejor hombre que he conocido y aún te veo reflejado en los espejos cuando tarareo a Gardel.

¿Sabes, abuelo? Aún no te he olvidado.

Hopper






Hopper se pasó la vida pintando a gente sola. No es lo mismo ser un "solo" o una "sola", que estar solos. Ser y estar. Se lo digo mucho a mis alumnos, pero no terminan de entenderme. Y tienen su parte de razón. A veces yo misma no distingo si soy o estoy. ¿Soy c'est si bon o estoy blue?



A veces me dan miedo las pinturas de Hopper. No es un miedo a lo "Al final de la escalera". Es más un miedo a, de pronto, descubrirme en una de sus pinturas. En "El Retrato de Jenny" alguien descubría una pintura y se le helaban las vísceras. Al espectador también. Un artista es bueno cuando consigue que al voyeur se le queden congeladas las pupilas de puro miedo. El miedo lo mueve todo. No es el amor. No es el dinero. No es la salud. Es el miedo al desamor, a la pobreza, a la enfermedad. Un antiguo amante bukowskiano me decía (se excusaba) que le tenía miedo al miedo. A lo mejor no le sobraba ni tanto alcohol, ni tanta cocaína, ni tanta literatura.



A veces también me da miedo la trompeta de Miles Davis. Otras veces el pánico me lo produce una melodía engendrada por Chet Baker. No un miedo a que deje de sonar o a no poder salir nunca más de ella. Es otro miedo. Y sé que alguno de vosotros sabe a qué miedo me refiero.



Hopper se pasó la vida pintando a solos, que debe ser la máxima capacidad de dolor a la que puede llegar un ser humano. Me obsesiona la temática del pintor. Quizá debí haberme llamado Soledad. Pero el olvido no deja de ser una cara más del poliedro de la soledad.



Pd. Perdón por tantas láminas. Es que no sabía cuál era la más cruel.

Jazz, cine y P2P

De Cine Clásico podría decir que es una página web cojonuda para los amantes del cine. Podría añadir que es la "continuadora" de la cuasi "inaccesible" Divx Clásico. Pero mejor os digo que es una de mis últimas drogas. Te metes en ella y, como tengas el tabaco a mano y un buen disco sonando en la cadena (obsequio de El País), el tiempo se convierte en un plano mtviano (para ti, claro, para tu sufridor compañero vital se parece más a un sempiterno plano-secuencia de Abbas Kiarostami).

Fuere como fuere, en Cine Clásico encuentras joyas como ésta:


The Ladies Sing the Blues (1986) - VHSRip? VO

Recopilación de grabaciones de actuaciones, sea en cinema o en directo, de algunas de las más maravillosas cantantes, de la época clásica, de este género. Cabe citar, entre ellas, a Bessie Smith, Ethel Waters, Billie Holiday, Dinah Washington, Lena Horne, Sarah Vaughan y Peggy Lee.




El enlace es:
indicar Bessie Smith & Billie Holiday - The Ladies Sing The Blues.avi


DATOS DE LA PELÍCULA:

TÍTULO ORIGINAL: The Ladies Sing the Blues
NACIONALIDAD: USA
AÑO: 1986
DURACIÓN: 01:02:02
MÁS INFORMACIONES: imdb.



DATOS DEL ARCHIVO:

COMPRESOR: DivX 5.0
BITRATE: 851 kbps
FRAMERATE: 29.971 fps
TAMAÑO: 465 MB
A.R.: 720 x 544
AUDIO: AC3 48000Hz 192 kb/s CBR.



Vosotros no sé, pero yo ya he hecho click.