Tarde de flamenco, placer y sufrimiento




Escuchar a Camarón está por encima del propio verbo escuchar.

Disfrutarle, sufrirle, desbocarte con él o desbocaros juntos, engulle ese 'age de magia y duende que no se puede explicar con las letras de un alfabeto gráfico.

Escuchar al Camarón es aceptar que se te ponga una lágrima en la garganta, un puñal en las entrañas y un humo ácido en las pupilas.

Coger el disco "La leyenda del tiempo" es venderle tu alma al diablo y dejarse llevar. Dejarse arrastrar a un lugar donde el dolor es un torbellino que te deja moratones de placer (P-L-A-C-E-R) clavados en la mandíbula, en la vagina, en las rodillas, en los dedos meñiques de los pies y en las muecas desgarradas.

Luego pones "Como el agua" y tus pulmones se quedan a vivir en el tema que da nombre al álbum. Ya no puedes respirar si no es al ritmo de los aullidos del gitano.

de ti deseo
yo toito el calor
pa ti mi cuerpo
si lo quieres tú,
fuego en la sangre
nos corre a los dos

como el agua
como el agua
como el agua

si tus ogitos fueran
aceitunitas verdes,
toa la noche estaria
muele que muele
muele que muele


Pones "La luz de aquella farola" (Como el agua) y el frío se te mete por las uñas como en una tortura de cuartelillo franquista. [Y me voy a dejar para otro día la guitarra de Paco]

Una sufre.

Una llora (y llora de verdad, con las lágrimas suicidándose por las mejillas).

Una taconea en la silla, se pone de pie, dibuja con la cabeza una sombra chinesca.

Una grita, aunque algún vecino pueda pensar que está loca.

Pero, sobre todo, una goza. Porque con Camarón se sufre y se goza como si, de alguna manera, un verbo no pudiera separarse del otro.

Escuchar a Camarón está por encima del propio verbo escuchar.

Y a aquellos que nunca pondrían un disco de Camarón, por prejuicios estúpidos... Vosotros os lo perdéis. Yo, esta tarde, me voy a seguir perdiendo en sus quejíos.

Algunas buenas excusas y una ayuda


Últimamente no escribo mucho, ya lo sé. Apenas me dejo ver (porque sí sigo dejándome caer) por los cuadernos que garabatean, de pasión y locura, mis más admirados (envidiados) artistas. Sonrío, lagrimeo, me excito, me muerdo el labio, me quedo con la boca abierta y hasta me río a carcajadas con todos ellos. Releo sin cansarme al Tom Waits que describen mis chicos de la Bourbon Street. Envidio las letras con sabor a bolero rasgado que escribe mi alma gemela, me muero de envidia con los viajes de mi compañero de jazz y me da rabia cuando el marcador dinánico no me muestra ningún post nuevo de mi Maestro...

Últimamente ando "como puta por rastrojo", que es un dicho de mi pueblo que siempre me ha encantado, aunque suene tosco y burdo (pero es que a veces hay que dejarse la finura en el quicio de la vergüenza aprendida). Además, es un dicho certero y directo. Ando muy estresada preparando las clases para la universidad "de verdad". Paso tiempo con mis alumnos, que son lo mejor del mundo. Uno de ellos me cuenta anécdotas de un abuelo con Oscar de la Academia por aquella película del "nunca más volveré a pasar hambre". Otro alumno me dice, con su acento gringo, que cuando vaya a Nueva Orleans tengo que beber no sé qué cerveza enorme en tubo kilométrico. Otra chica me agradece que me preocupe por ella y me cuenta que le es muy difícil ser fiel a su novio. Es tan guapa. En serio. Que hasta a mí se me olvida que soy heterosexual.

Además, este martes tengo mi pequeño tribunal de Tesina. Estoy nerviosa. Tengo miedo de que algún catedrático me pregunte "¿qué es para usted el jazz?" y no saber contestarle sin hacer referencia al sexo, a las entrañas, a las noches de insomnio, a los momentos que te salvan la vida, a los vinilos comprados en puestos mugrientos, a las masturbaciones amargas y a las deliciosas. Más que nada, porque no quedaría muy serio, muy académico, muy doctorando... ¡Dios mío! ¿Qué cojones les digo yo que es el jazz? [Empiezo a neurotizarme de nuevo, cambiemos de tema]

Le he regalado a El Hombre un plato de alta gama. En realidad es como si nos lo hubiera regalado a los dos, porque en cuanto se le pase la fiebre del estreno, van a empezar a caer los discos del Duke, el Kind of Blue y hasta el viejo vinilo de Tom Waits.

Lo sé, me miro mucho el ombligo, escribo sobre él y hasta espero que os guste la lectura. Es un poco patético. Pero yo he venido aquí a hablar de mi libro, a pedir perdón por mi ausencia y a buscar un poco de paciencia.

No sólo eso. También he venido a pedir ayuda (again, again, again). Sé por las estadísticas que tengo lectores repartidos por toda la geografía (o gente que se pierde en San Google y, buscando "follando con mi amiga", acaba en esta página). Abusando de vuestro cariño, quería pediros que me escribiéseis un e-mail contándome qué clubs de jazz tenéis por vuestras zonas. Necesito recopilar algunos (cuantos más mejor) de toda España, así que, si me ayudáis, me será un poco menos difícil. Ya sabéis: lacasiopeaa(arroba)yahoo.es

Gracias (again, again, again)

Ésta vez parece que sí


Si 2007 pintaba ser un buen año, 2008 pasará a la historia por ser el año más feliz de mi vida. A nivel amoroso, ya contaré en su día las buenas nuevas.

A nivel de sueños por cumplir, podré tachar uno en mi lista. Me confirman en mi trabajo docente que en mayo no se curra. Si tenemos en cuenta que acabaré de cobrar los cursos de invierno... Sólo queda buscar el vuelo. En Internet aparecen en torno a los 500 €. Ahora queda probar suerte e intentar engañar una acreditación de prensa.

De momento, empiezo a hacer la maleta...