Nueva agenda


Como soy una persona caótica y desordenada, nunca acabo un año con la misma agenda. Siempre las comienzo con la ilusión de que, esa vez sí, voy a organizarme bien. La vida, el trabajo, los estudios... Pero al final, o pierdo una primera agenda (y la segunda), o acabo perdiendo la constancia para apuntar las tareas en mil libretas diferentes, o directamente dejo de anotar y recurro a mi cabeza.

Pero además de ser una persona caótica y desordenada, también soy una persona melómana. De modo que este medio día, cuando tendría que haber ido derechita a casa de una amiga, que me esperaba pacientemente para comer, he caminado en dirección contraria. He llegado a una librería con saldos (que quería recordar lejanamente a la maravillosa y añorada Strand Books de Nueva York) y he comprado una nueva agenda. La segunda de este año.

Pero es que, después del regalazo de Reyes de El Hombre, al verla sobre el mostrador, no he podido resistir la tentación de apuntar en ella los discos por escuchar, los libros por leer y las películas por ver. Porque, además de caótica y desordenada, también soy caprichosa. Y para que se os caiga la baba como a mí, os pongo unas fotitos más de semejante preciosidad.



Esta segunda va por Erradizo y él sabe por qué

Regalos


Mi abuelo, del que ya he dicho alguna vez que era dios en mis ojos de niña pequeña, me decía siempre que los mejores regalos no suelen costar dinero. Quizá me lo decía con el complejo del hombre pobre que fue siempre. Quizá buscaba una excusa que darme para no tener que competir con mi otra abuela, que era una señorona de clase alta y un olor nauseabundo a naftalina. Y, sin embargo, con el paso del tiempo, el dios que era mi abuelo, en los ojos de una niña pequeña, ha ido envejeciendo en el recuerdo como un hombre muy sabio, de pocos libros en la mesita de noche y mucha verdad en las palmas de sus manos arrugadas.

Es un tópico, pero me gusta mucho más el regalo que, de pronto y llevado por el impulso, me hace El Hombre al quedárseme mirando y vocearme un "pero qué condenadamente guapa eres" que el Jazz Life de William Claxton que me regaló estas navidades.

Y todo esto viene a que hoy me han vuelto a hacer un regalo precioso, de esos que se quedan tintineando en las entrañas, mareados entre las cosquillas y la ternura.

Hollywoodland


Lo mejor:

- La sinopsis publicada en Guía del Ocio:

El 16 de Junio de 1959 el actor George Reeves, protagonista de la serie televisiva "Adventures of Superman", muere en su casa de Hollywood a causa de un disparo. Su madre, Helen Bessolo, decide descubrir las extrañas circunstancias que rodean la muerte de su hijo. Para ello contrata a un detective privado, Louis Simo, que destapa muchos secretos de la vida del famoso Superman. En poco tiempo descubre que todo puede estar vinculado a la tórrida relación personal que mantuvo con Toni Manis, esposa de Eddie Manis, ejecutivo del estudio MGM. A medida que avanza la investigación, Simo encontrará inesperadas conexiones con su propia vida. Allen Coulter, numerosas veces nominado a los Premios del Sindicato de Directores de Cine y a los Premios Emmy por episodios de importantes series como "Los Soprano" y "Sexo en Nueva York", dirige su primer largometraje. La cinta, inspirada en un caso real ocurrido en Hollywood, está protagonizada por Adrien Brody, ganador de un Oscar por su interpretación en "El pianista" de Roman Polanski, Ben Affleck (El indomable Will Hunting), que consiguió la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia y la actriz neoyorquina Diane Lane (Infiel). "Hollywoodland" es una película que analiza la fama y sus consecuencias dentro del tortuoso mundo de la popularidad.


- La banda sonora.


Lo peor:

- Todo lo demás.

Speaking of Now Live



En febrero de 2002, salía a la venta el "Speaking of Now" de Pat Metheny Group. Con Lyle Mays y sus feroces dedos al piano, Steve Rodby y un refinadísimo contrabajo, Richard Bona, combinando el bajo eléctrico con la percusión, Cuong Vu acariciando su trompeta, Antonio Sánchez en la batería y el propio Metheny con su elegante guitarra.

Unos meses después, Pat Metheny Group viajaban hasta el Tokyo NHK Hall para presentar el disco y, de paso, grabar un dvd tremendo, exquisito e imprescindible. Se trata de "Speaking of Now Live" y tiene esa estética grandiosa y una fotografía mágica que, de algún modo, te mantiene atrapado con los ojos fijos en el televisor.

Durante 135 minutos, Pat Metheny Group te lleva del sonido más cool al más enérgico. Pasa por cierta fusión folk y llega al jazz más sofisticado. Te detiene en temas intimistas para golpearte, de pronto, con cierto post-bop inquietante. Se trata, quizá, de una montaña rusa en la que tienen cabida todas las emociones del ser humano.

Pat Metheny, que es uno de los mejores guitarristas de la escena del jazz actual, está soberbio. Toca la guitarra y no sabes si está teniendo un orgasmo o si va a empezar a reírse a carcajadas de un momento a otro. Pero, de cualquier modo, es la mejor opción para un sábado por la tarde en el que, tras los cristales, ves el frío caer con ganas de pulverizarte los huesos si, por alguna inconsciencia, se te ocurre salir a la calle.

Eso sí, mañana se celebra la gala del cine español y yo voy a celebrarlo yendo al cine a ver Hollywoodland, una película muy norteamericana. No deja de ser curioso que, todos los años, actores reconvertidos en líderes políticos aprovechen la gala para poner a caldo a la industria de Estados Unidos cuando, paradójicamente, tienen tanto (tantísimo) que callar (y de paso que aprender).

Escuchando (y viendo) Speaking of Now Live, de Pat Metheny Group

Estrenando

- El maravilloso cd (en realidad, tres cds más un libro) "Orphans", Limited Edition, que me regaló ayer mi queridísimo Erradizo. (¿He dicho alguna vez lo cachonda que me pone Tom Waits?)

- El dvd que me compré ayer en la Fnac. Ni siquiera una socia con carnet del Inem podía resistirse a comprar "The Miles Davis Story" por 10,50 €.

- Y una nueva plantilla que me ha costado tres días tunear en clave de Jass. Espero, señores, que les guste.

Pd. ¿Podrían decirme en los comentarios si, en sus respectivos ordenadores, se ve bien, si la letra es pequeña, si les quedan espacios en color blanco, si las canciones le ralentizan la navegación o si sale Miles Davis con forma de holograma futurista tocando "Marinero de Luces"? Teniendo en cuenta mi analfabetismo informático, he podido hacer cualquier cosa con el código...

Nina Simone


Una noche, mientras dejábamos que la ciudad nos alunara, Erradizo me espetó, en mitad de los resuellos de una caminata hacia la Gran Vía, “¿tú crees que Nina Simone es jazz?”. Lo soltó así, entre la inocencia y la crueldad.

Desde entonces, cada vez que escucho a la Simone, me vuelve la pregunta de Erradizo. La analizo, intento encontrar la palabra que defina su música y, una y otra vez, lo dejo por imposible. Y yo qué sé qué es Nina Simone. Es jazz. Pero también es blues. Y también funk. Y también todo lo que ella quiera ser. Es el eclecticismo con piernas. Es grito, es susurro, es silencio, es orgullo, es la Simone.

Yo creo que, en ciertos ambientes, cuando suena su nombre, aún se siente el miedo o el respeto. Nunca fue una mujer fácil. Era de sobra conocido su carácter excéntrico, temperamental. Fue arrestada por evasión de impuestos y hasta circula una leyenda negra que asegura que le disparó a un vecino porque no la dejaba concentrarse.

Vengo de comprar el número dos de la colección de jazz de El País. Es un libro-cd maravilloso. Lleno de anécdotas, de fotografías en las que no encuentro a la Nina salvaje y pasional. Pero, para compensar, trae el álbum Diva, con una portada pasada por Photoshop para darle un aire a lo Warhol (que seguro que así venden más periódicos y discos). Y está lleno de canciones que andan pululando por el olimpo de las obras maestras. Trae “Mississippi Goddam”, trae “See-Line Woman” y un par de canciones, que en la voz y los ovarios de la Simone, tienen que sonar como una pistola cargada dispuesta a ser disparada: “Love Me Or Leave Me” y “Don’t Explain”, que siempre relacioné con la voz etérea y exquisita de la Holiday.

Y sigo sin saber responder a la pregunta que aquella noche me hizo Erradizo. En palabras de ella misma: “Jazz es un término de los blancos para definir la música negra. Yo hago música clásica negra”. Ahí queda eso. Quien tenga valor de enfrentarse a la Simone, que le conteste. Yo, por si acaso y desde este rincón, me limitaré a escucharla y venerarla.

10 razones para tener este disco



1. Porque es un disco cojonudo.

2. Porque es un disco en el que no sabes dónde acaba el jazz y empieza el funk (o viceversa).

3. Porque es uno de esos (pocos) directos en los que de verdad puedes oler al músico, sentir al público junto a ti, palpar la pulsión escénica... Y olvidar que, en realidad, es un trabajo enlatado.

4. Porque tiene una calidad de sonido tremenda, magnánima, excelsa.

5. Porque te dibuja la sonrisa en las caderas, en la espalda y en la vagina.

6. Porque hay una versión en clave de funk del So What de Miles Davis que es de verdad eso, una versión, un homenaje (y no el vulgar plagio que suelen ser las versiones).

7. Porque mientras escribo este post rápido e improvisado, no puedo parar de balancear la cabeza, las piernas y la cintura (y creo que de un momento a otro me voy a caer de la silla).

8. Porque también homenajean al gran Trane con su Impressions (y éste es el año de John Coltrane).

9. Porque es un aperitivo perfecto para el próximo concierto (Maceo Parker & WDR Big Band, el 2 de febrero, en Madrid).

10. Porque consigue excitarte, acariciarte, empujarte, alegrarte, ponerte cachonda, que recuperes la fe y exclames ese "¡¡¡¡JODER!!!!" capaz de inundar todos los huecos de tu casa.




Escuchando Live in Stockholm, de Nils Landgren (Funk Unit) con Maceo Parker

"Jass it up" en la radio


Llevo ya unos días (semanas) dándole vueltas a la posibilidad de volver a la radio. Ya he hablado aquí, alguna vez y casi de soslayo, que tuve un programa con mi amigo Aarón. Y también he comentado, entre líneas, que lo echo muchísimo de menos. Teníamos un programa insufriblemente cultureta. Pero nos gustaba y nos hacía sentirnos, durante algo menos de una hora, dentro de un paraíso en el que éramos los protagonistas de la historia.

El programa que haría esta vez sería en una emisora libre. E iría de jazz, claro. He dicho el programa, pero en realidad serían dos programas a la semana de media hora de duración cada uno. He pensado mucho en la plantilla, en la estructura, en las ráfagas y en la sintonía. Tengo claro que uno de ellos sería temático, un repaso a un artista concreto de la historia del jazz. El segundo trataría sobre la actualidad del jazz. Novedades, agenda, cine... He pensado también en incluir en cada programa el análisis de un blog de jazz. Pero todo esto, por ahora, no deja de ser pura fantasía. Es sólo que hoy es domingo por la tarde y estoy ahí, dándole vueltas a los hipotéticos contenidos de mi programa.

Pd. Se admiten sugerencias.

Quizá

(Post dedicado a una persona que, en el fondo, nunca quiso que le tocara ser Rick Blaine. No sé si él sabe que me refiero a él. Ni sé tampoco si sabe que le echo de menos)



Quizá, en estos momentos, alguien esté escuchando esta misma canción al otro lado del mundo. Puede que su apego hacia ella no sea el mismo que el mío, ni que el tuyo. Pero, en este mismo instante, alguien habrá puesto en su cadena de música este mismo disco de Billie Holiday.

Quizá, en estos momentos, alguien encienda un cigarrillo y piense que un día de estos tiene que organizar su casa, o su despacho, o sus recuerdos desordenados en cajas, carpetas, cajones y bolsas de supermercado. Puede que también piense que estaría bien dejar de fumar cualquiera de estos días, aprovechando tal vez los tópicos propósitos del año entrante. Mañana, siempre mañana. O el mes que viene. O el año que viene. O nunca.

Quizá, en estos momentos, alguien se acuerde de aquella película en blanco y negro que le mató la niñez. Tal vez no sea la misma película que vi yo, aunque tenga el mismo director, el mismo guión y el mismo reparto. Quizá tampoco es la misma película que viste tú. Pero, de pronto, los tres nos estamos acordando de aquella escena en la que Bogart gime un “de todos los cafés del mundo, tuvo que elegir el mío”.

Tal vez, en estos momentos, como nosotros, ese alguien tarareará acompañando a la voz enlatada de Billie Holiday aquellos versos. “You must remember this / A kiss is still a kiss / A sigh is just a sigh / The fundamental things apply / As time goes by”. Quizá recuerde que él tampoco quiso ser Rick ni acabar cogiendo la botella de bourbon para rellenarse el vaso. Tal vez tampoco quiso despedir a alguien en un aeropuerto, pero los huesos se le llenan de pánico al imaginarlo. En el fondo, al igual que nosotros, él tampoco es tan masoquista. Así que apaga el cigarrillo, como yo, incapaz de encontrar la palabra precisa, y se conforma con susurrar junto a Billie Holiday aquellos versos que cantara también Dooley Wilson.

Escuchando As Time Goes By, por Billie Holiday.

Último deseo a los Reyes Magos




Hay libros que llevan un cd con música.
También hay cds que llevan un libro.
Y luego están este tipo de joyas.

Pd. Queridos Reyes Magos, si no es muy tarde, incluirlo en mi lista.