Tarde de flamenco, placer y sufrimiento




Escuchar a Camarón está por encima del propio verbo escuchar.

Disfrutarle, sufrirle, desbocarte con él o desbocaros juntos, engulle ese 'age de magia y duende que no se puede explicar con las letras de un alfabeto gráfico.

Escuchar al Camarón es aceptar que se te ponga una lágrima en la garganta, un puñal en las entrañas y un humo ácido en las pupilas.

Coger el disco "La leyenda del tiempo" es venderle tu alma al diablo y dejarse llevar. Dejarse arrastrar a un lugar donde el dolor es un torbellino que te deja moratones de placer (P-L-A-C-E-R) clavados en la mandíbula, en la vagina, en las rodillas, en los dedos meñiques de los pies y en las muecas desgarradas.

Luego pones "Como el agua" y tus pulmones se quedan a vivir en el tema que da nombre al álbum. Ya no puedes respirar si no es al ritmo de los aullidos del gitano.

de ti deseo
yo toito el calor
pa ti mi cuerpo
si lo quieres tú,
fuego en la sangre
nos corre a los dos

como el agua
como el agua
como el agua

si tus ogitos fueran
aceitunitas verdes,
toa la noche estaria
muele que muele
muele que muele


Pones "La luz de aquella farola" (Como el agua) y el frío se te mete por las uñas como en una tortura de cuartelillo franquista. [Y me voy a dejar para otro día la guitarra de Paco]

Una sufre.

Una llora (y llora de verdad, con las lágrimas suicidándose por las mejillas).

Una taconea en la silla, se pone de pie, dibuja con la cabeza una sombra chinesca.

Una grita, aunque algún vecino pueda pensar que está loca.

Pero, sobre todo, una goza. Porque con Camarón se sufre y se goza como si, de alguna manera, un verbo no pudiera separarse del otro.

Escuchar a Camarón está por encima del propio verbo escuchar.

Y a aquellos que nunca pondrían un disco de Camarón, por prejuicios estúpidos... Vosotros os lo perdéis. Yo, esta tarde, me voy a seguir perdiendo en sus quejíos.

1 comentario:

josé miguel dijo...

El flamenco es el blues del sur, o algo así, ¿no?

Le tengo mucho respeto al 'age, tanto o más como el que le tenía al jazz antes de.

Besos, mi arma.