Se nos van yendo


Un día u otro (pero siempre demasiado pronto), todos los buenos se nos acaban montando en la nave de la parca.

Unos se van entre ataques de risa histriónicos, que debe ser la manera más digna de irse. Aquel David Zimmer de Paul Auster siempre me recordó a Charlie Parker. Zimmer empezaba a descojonarse de la risa una madrugada, viendo en la televisión una vieja película cómica muda. Charlie Parker también estaba deprimido, sin duda. También cargaría el peso sobre su columna vertebral, sobre su sacro y las clavículas, viejas prematuramente, el inmenso drama de sobrevivir a un hijo. Zimmer se descojonaba y, con la risa, encontraba un motivo para seguir viviendo. A Bird se le paró el corazón entra tanta carcajada dantesca.

Ayer leía en el Periódico que también Tony Scott se había comprado el billete para el barquito que zarpa entre niebla y óbito. Según su mujer, el clarinetista que hiciera arreglos para la deliciosa Billie Holiday, que entrara en duelos grandiosos con Charlie Parker o Duke Ellington, no era capaz de seguir luchando contra la bestia del cáncer.

Yo no sé qué homenajes se le pueden hacer a los instrumentos que, de pronto, se quedan un día guardados en un armario. No sé si la trompeta de Louis, si el saxo de Trane o el clarinete de Scott se vestirán de luto, entonarán en silencio su último requiem o, simplemente, se dejarán morir entre polvo y sosiego.

De cualquier manera, ahí va a modo de veneración una última canción de aquel clarinete y aquel músico.

4 comentarios:

BELMAR dijo...

e
x
e
l
e
n
t
e

b
l
o
g
!

josé miguel dijo...

Yo también me pregunto a veces (me lo pregunté un día cuando hablé de Clifford Brown)que a dónde van a parar los instrumentos cuando se les muere el amo. En el caso de Parker ¿a otra tienda de empeños?

Bonito homenaje el que le haces a Tony Scott. Los actores secundarios muchas veces salvan una película.

Besos ¿al sol?

franetico dijo...

quién se acordará de nosotros cuando hayamos muerto? cuál es mi intrumento?

MeRiAdOx dijo...

Comparto el primer comentario... excelente blog!...

Y sobre el post... creo que es como preguntarse qué ocurre con la máquina de escribir del escritor... son reliquias... ¿para museo?... tal vez... quizás volverán a utilizarse, pero difícilmente entregarán todo lo que pueden, todo lo que les exprimió el "maestro"... la obra es el principal legado, definitivamente...

Saludos!