Historias increíbles (I)

Billy Tipton

La muerte de un prestigioso músico de jazz, llamado Billy Tipton, en enero de 1989, conmocionó a la pequeña ciudad de Spokane, en Washington. Los vecinos del músico siempre se quejaban de que su ciudad era sórdida y aburrida. Era la típica localidad americana en la que todo el mundo se conoce y nunca pasa nada interesante. Pero aquella mañana de invierno, la verdadera identidad de Tipton, de 74 años, les haría cambiar de opinión.

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El reconocido pianista y saxofonista de jazz, Billy Tipton, agonizaba en su casa aquel sábado invernal. Mientras tanto, su hijo William esperaba inquieto la llegada de la ambulancia. La tristeza lógica del momento convivía con la preocupación. La intuición le había convencido de que ésta era la última vez que vería el rostro de su padre. Quizá por eso, lo único que le preocupaba era evitarle todo el dolor posible.

En esos momentos, el tiempo pasaba más despacio que de costumbre. La coherencia adquiría tintes incoherentes, como el deseo de que llegara la ambulancia lo más rápido posible, frente al deseo opuesto de que no llegara nunca. Sabía que, cuando su padre se fuera al hospital montado en el vehículo sanitario, nunca más volvería a verle con vida.

Las sensaciones se le radicalizaban. La preocupación era intensa, como la tristeza, como la impotencia, como la angustia. William se sentó junto a su padre y cogió su mano anciana. Se la llevó hacia su propia cara para que el músico sintiera el beso del hijo. Le miró a los ojos que tantas veces le habían mirado a él cuando era un niño y le preguntaba mil porqués que él siempre solucionaba con divertidas historias salpicadas de surrealismo. William recorrió el salón con la mirada, sin soltar la mano de su padre, topándose con los recuerdos de quien había sido el hombre que ahora yacía junto a él. Una fotografía en color sepia en la que aparecía junto a Duke Ellington y dos músicos que le ayudaron a formar el Billy Tipton Trío. Un busto de su primera mujer. La portada enmarcada de su primer long play. Una fotografía de su segunda esposa. El recorte de un periódico con una de sus primeras actuaciones. Una imagen enorme de los tres hijos. La boda con su tercera y última esposa, de la que se había separado hacía poco tiempo.

De pronto, los ojos de William se tiñeron con el brillo cristalino de quien va a echarse a llorar sin remedio. No porque su padre se estuviera muriendo, sino por lo solo que estaba en el trágico momento final. Tres esposas y tres hijos adoptados. Y, sin embargo, sólo el más pequeño estaba ahora junto a él. Quería llorar de rabia, gritar a sus hermanos lo desgraciados que eran. Al igual que de pequeño no entendía por qué había que ir al colegio o por qué llovía algunas tardes de verano, ahora no entendía la soledad del padre. Billy Tipton había sido un buen padre. No pasaría a la historia de la música, pero había tocado junto a muchos nombres que encabezaban los top ten de clásicos del jazz. No podía entender por qué demonios no estaba llena de gente esa casa.

Quiso abrazarle con fuerza. Pero un accidente del pasado le había dejado las costillas destrozadas al músico. Lo que a cualquier otra persona pudiera parecerle un abrazo tierno, a Tipton le provocaría un dolor inmenso. Una lágrima empezaba a asomar a los ojos de William cuando oyó la sirena de la ambulancia. Instantes después. El personal sanitario ocupa el salón de la casa con una camilla a cuestas. Todo sucedió muy deprisa. Un médico le interrogaba para averiguar qué había pasado con el paciente. Un enfermero desabrochaba la camisa del pijama del músico para auscultarle mientras otro médico preparaba los aparatos de reanimación.

De pronto, mientras William relataba al médico lo ocurrido, el enfermero adquirió una expresión de horror y sorpresa. Alzó la mirada hacia William y le preguntó, con un tono entre lo diplomático y lo incómodo, si su padre se había hecho una operación de cambio de sexo. En esos momentos, en los que el hijo estaba demasiado susceptible por su orfandad inmediata, la interrogación más sencilla le hubiese resultado de una complejidad absoluta. Pero aquella pregunta en concreto hubiera desconcertado a cualquiera. Suponía que no habría entendido bien. “¿Cómo dice?”, preguntó al enfermero.

Unos días después, la autopsia determinó que el cuerpo de Billy Tipton correspondía al de una mujer biológicamente normal. La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre sus tres hijos y sobre las que habían sido sus esposas. La última de ellas, Kitty, quiso impedir que el escándalo trascendiera. Pero ya era tarde. En la pequeña ciudad donde había fallecido el músico, las noticias volaban rápido. Algún empleado del hospital había telefoneado al periódico local. “Músico de jazz pasó toda su vida escondiendo un fantástico secreto”, fue el titular del diario que todos los vecinos de Spokane leyeron la mañana del 31 de enero de 1989.

William supo que su padre había sido bautizado como Dorothy Lucille Tipton en 1914. Pero a finales de 1932, con apenas veintidós años, había decidido dedicarse profesionalmente a la música. Eran años difíciles. La Depresión sacudía el país y las bandas de jazz sólo aceptaban músicos varones. Así que Dorothy volvió a nacer al año siguiente como Billy Lee Tipton: el músico que aparecía junto a Duke Ellington en aquella fotografía del salón de una casa de Spokane.

5 comentarios:

josé miguel dijo...

Bien por Billy, bien por ti

Besos muchos

El tropiecista... dijo...

porque estaba escuchando a nils landgren la primera vez que entré...

...porque la segunda eran las 4 de la mañana, y no podía parar de leer tus post

...porque ahora, cada vez que escucho ese disco, se que hay alguien más gritando JODER!!!

..ahh!! porque este blog es cojonudo...me invaden las ganas de fumarme la A-6 :)

Te visitaré a menudo…

Bern dijo...

Esta historia es real? Es que me ha sorprendido muchisimo la verdad. Hombre luego viendo la foto detenidamente, se puede ver que tiene ciertos rasgos de mujer desde luego... pero ha sido curioso.

Quería hacerte un pregunta: ¿A Michael Bublé lo considerarías un cantante de Jazz? La verdad es que a mi me gusta bastante, y lo considero bastante parecido a Frank Sinatra en ciertos aspectos, y como he visto que en el apartado de "Jazz Vocal" tienes alguna cancion de Sinatra, pues nada... era por curiosidad la verdad.

¡Ya me dirás!

Saludos y nada que sepas que te sigo leyendo, me estoy enganchando a esto del jazz no te creas ;)

Olvido A. dijo...

José Miguel: bien por Billy, claro. Besos para ti también.

El tropiecista...: Muchísimas gracias por tu amabilidad, por tus elogios disfrazados de porqués... No tengas duda, no eres el único que dice JODER!!!. Besos mil. Te visitaré también y esperaré tus visitas.

Bern: ya te he dicho algo por mail, pero bueno. Si es jazz, es un jazz comercial. Pero, eso sí, es un potencial para descubrir a grandes del jazz. Creo que te puse el link al post que escribí sobre él... Besos. Me encanta que te enganches al jazz :) ¡Qué responsabilidad me otorgas! Besotes

Anónimo dijo...

impresionante historia.
Besos
Inperson
jazzpalabrasywhisky.blogspirit.com