Por el orgasmo global


Los que lleváis leyéndome algún tiempo, sabéis que no me gustan las manifestaciones perroflautiles, en ninguna de sus acepciones: ni pseudofeministas por el derecho a ser mujer castradora, ni ecologistas por la prohibición de la carne a la brasa, ni pseudohippies por la posibilidad de llevar el tantan pegado al culo con superglue. También sabéis que me gustan mucho menos todas aquellas manifestaciones que tengan la posibilidad de ser retransmitidas por TelePP (también llamada Telemadrid): ni las de los cabezones unineuronales por poder llevar banderitas al Valle de los Caídos, ni la reunión de clero, Cope y fascistas varios para discutir, cual miembros de la Real Academia, la raíz etimológica de la palabra "matrimonio" o la irremediable segunda guerra civil a causa de quitar la religión de las escuelas.

Odio las manifestaciones en cualquiera de sus acepciones. En primer lugar, porque creo que no sirven para nada. En segundo lugar, porque causan atascos humanos y eso conlleva una molestia para la gente inocente que, como yo, pretenden llegar a un cine del centro, a una Fnac o a cualquier otro sitio. En tercer lugar, porque la gente sólo se manifiesta cuando hay una televisión o un periódico para "sacarles en la foto". Y, en cuarto lugar, porque el manifestante es un individuo - proyecto de extremista - que lleva intrínseca la condición de "salvador del mundo" (y no hay cosa peor que un extremista que "consigue" salvar a los demás, a la historia me remito: Stalin, Pinochet, Bush, Bin Laden, Castro, Hitler, Joseph McCarthy...).

Pero a pesar de todo lo expuesto, dentro de unas horas me pondré un disco de Miles (que me pone mucho) y me uniré a una manifestación global. No para conseguir la paz ni el amor. Sino porque es una excusa como cualquier otra para relajarse y disfrutar. Siempre he dicho que el jazz (la música en general) tiene para mí un alto componente sexual. De modo que, esta noche, tras una suculenta cena que anda preparándome El Hombre, ambos nos iremos a buscar ese "orgasmo global". No para conseguir la paz en Oriente Medio ni el fin del trabajo infantil en Latinoamérica. Sólo porque sí. Porque nos hace gracia pensar que, en el momento en el que yo esté gimiendo mi tercer orgasmo, otras mujeres estarán gimiendo el suyo. Y es que, si folláramos más, estaríamos de mejor humor. Y esto no es una hipótesis, sino una verdad universal. Así que, queridos míos, "Let's fuck it up, boys".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me uno desde el Sur.

Cualquier excusa es buena, y ésta es muy buena...

Y mañana a felicitar los buenos días al vecino con una buena y relajada sonrisa, que basta ya de crispaciones baratas....

Como siempre de acuerdo con Olvido, siempre me pareció el saxo muy parecido al s(e)xo, para qué negarlo...

Saludos para todos desde Cádiz y por supuesto Felices Fiestas

Manolo dijo...

Mientras te leo se me dibuja una gran sonrisa en mi cara de pánfilo. Y eso es de agradecer.
Gracias mil, y muy buen rollo para el año que viene, para toda la vida.

josé miguel dijo...

A tenor de lo que te leo, sólo puedo decir una cosa: sigues en muy buena forma. In the mood, vamos, a mayor gloria de Glenn Miller.

Besos, tan sólo.