Acerca de un alemán que tocaba el piano


Horst Jankowski fue un pianista alemán que, a su manera, también removió los pilares del jazz. Metió la música clásica, el pop y el jazz en un vaso y se los bebió con la sed de un alcohólico con delirium tremens. Sin embargo, no está en mi libro de "Grandes Mitos del Jazz", ni siquiera en "Los Grandes Creadores del Jazz" (que prologa muy bien el señor Cifuentes).

Horst Jankowski fue un europeo que se enamoró del jazz y, desde esa pasión, trastocó sus cimientos hasta llevarlos a esa delgada línea fronteriza que separa la genialidad de la mediocridad. Compuso un tema para Los Simpson, que es la mejor serie de animación y una demostración constante de talento. Y, además, se atrevió a versionar la Turkish March de Beethoven y el Yesterday de Lennon, posiblemente una de las canciones más sobrevaloradas de la historia. Supongo que, en parte, porque los que votan las listas de "las mejores canciones" fueron hippies venidos a menos en chachipandis de Che Guevara en el salón y una hipoteca adscrita a un conservadurismo_post_liberal (signifique esto lo que quiera significar). Yesterday no está mal, incluso está hasta bien, pero no es La Canción. Está llena de lugares comunes y filosofía perroflautil. Pero seguirá siendo la mejor canción de todos los tiempos, por mucho que yo patalee y me indigne con los documentales que se producen en torno a la cancioncita y con las miles y miles de ediciones navideñas. No sé si los derechos los tiene también el Peter Pan que anda violando niños en su Neverland. En ese caso, con las ganancias podrá construir un nuevo carrusel_cepo para los "amigos" menores de edad con los que le gusta dormir.

Jankowski me mira a través de la fotografía en blanco y negro de su álbum "A Walk In The Black Forest". Se le adivina cierta amargura tras las gafas ahumadas de la época. Y, sin embargo, si no has escuchado su versión de "Moon River", no puedes saber cómo un tema triste puede alegrarte una tarde de lluvia gris y hastío de desempleada. Una nunca sabe qué atributos diferencian a un genio de un artista. No hay ningún manual que explique por qué Moneo está forrado y no en la cárcel. Pero, de pronto, sin que aparezca en mis libros de genios del jazz, Horst Jankowski se cuela en esta tarde aburrida y me pellizca una sonrisa. Así que, una vez más, señores puristas del jazz, se están equivocando. No lo digo yo, lo dice esta sensación tan alegre bajo el regazo de su piano.

Escuchando A Walk In The Black Forest, de Horst Jankowski

2 comentarios:

josé miguel dijo...

A pesar de todo (¡¡¡es de McCartney!!!), te seguiré leyendo, admirando... ¿puede escucharse lo escrito?

Besos, por supuesto.

Manolo dijo...

Leyendo este post, me ha venido a la mente Martín Romaña, uno de mis personajes favoritos, sobre todo por lo derrotista, no por lo exagerado.