Martes de borrachera y sorpresa


Quizá éste no es un post para este blog. Pero es que no me siento lo suficientemente serena como para escribir con un boli y un papel.

Esta no es una noche de jazz (aunque sí lo sea), ni se va a colar ningún fotograma en blanco y negro (aunque quizá sí los he pensado). Esta noche, simplemente, me he reencontrado con un buen amigo, he conocido a una actriz bastante grillada y a un artista que me miraba seductora y fijamente mientras me hablaba y, tras ingerir alcohol y dejarme tentar (después de mucho tiempo de chica formal) por una maría exquisita, he llevado a mi "tribu" improvisada al Populart, que cada día se parece más al sitio donde me quiero quedar y plantar raíces.

Son casi las tres de la madrugada y acabo de llegar, borracha y contenta, a casa.

Iba a ser una reunión_cervezas_cena de trabajo. Iba a ser. Pero el "iba" se perdió en un callejón a mitad de camino. Quizá se fue con unos perroflautas que pasaban por allí. ¿Y a quién le importa lo que se suponía que iba a ser? Lo que importa es lo que acaba siendo, el lugar en el que hemos acabado sin saber muy bien el cómo, el por qué o el para qué.

Algunas noches te tienes que meter el cinismo en el lugar donde las abejas pierden su gracia, guardar la expresión condescendiente y, simplemente, seguir creyendo en la magia (no confundir con ninguna metáfora religiosa).

Y hoy, sin saberlo de antemano, ha resultado una de esas noches. Vengo muy borracha, lo sé. Y es probable que mañana, cuando lea este post, me avergüence de mí misma y acaba borrándolo. Pero necesitaba decirle a las personas que me leen (que empiezo a saber que son más que las que comentan) que a veces pasa. A veces sales para una reunión de trabajo, enfundada en una americana y unos tacones "correctos" y acabas en el Populart, recibiendo el cortejo de una actriz bisexual, intercambiando miradas con un hombre con el que, en otro tiempo, hubiera follado, brindando con un antiguo compañero y amigo al que quieres aunque nunca se lo digas, moviendo la cabeza al ritmo del trombón de la Canal Street Jazz Band y susurrando, entre sonrisas y tragos de ron, ese "Jass it up, boys!" que me salva tantas veces la vida.

"¡Cómo te metía mano la actriz ésta!" - me decía mi amigo antes de que me montara en el taxi. Y, en ese momento, con el "Moon Indingo" de Duke Ellington que han usado en el Populart para cerrar el concierto aún resonando en mis muslos, he reprimido ese "qué de puta madre ha sido esta noche que me has regalado". También me he callado el "gracias". Porque sí, a veces vas a cenar a un restaurante gallego, sales hacia un club de jazz y, a mitad de camino, te encuentras con la actriz de una buena película. Entonces, te pones a hablar de filosofía barata y no te importa que una mujer te meta mano. Porque la puta noche está siendo perfecta y sólo sabes que no quieres meterte en la cama y que te sorprenda el mañana, con sus psicosis, sus esquizofrenias y sus ansiedades. Quieres quedarte abrazada a la trompeta de la Canal Street Jazz Band o, al menos, a ese sentirte tan "C'est si bon".

Y sí, estoy borracha y probablemente este post sobraba, pero me apetecía desbordar los vinos y cubatas de esta noche sobre la pantalla del ordenador. Porque este noche no sólo fue una noche de jazz. Fue flipar, beber, bailar, escuchar, tararear, cantar y, por encima de todos los verbos del diccionario, "reir". Y, por encima de cualquier conjugación, la de la risa es la única realmente necesaria para pensar que la botella, a pesar de los pesares, sigue medio llena.


Escuchando "Mood Indingo" de Duke Ellington

2 comentarios:

Erradizo dijo...

antes de que lo borres.... salud!

Anónimo dijo...

Pues como casi siempre de acuerdo contigo, Olvido.

La vida es disfrute, y como leí anoche en la novela de Carlos Marzal lo que no se retiene no existe, o algo así...

Esas noches mágicas en las que de repente te sientes tremendamente feliz, sin motivo aparente, pues efectivamente enriquecen a uno.

Y la risa.... pues que efectivamente mueve montañas, la risa...

Tampoco ando muy inspirado, así que termino.

Siempre fiel desde los mares del Sur,

Jose M.