Aunque hoy casi nadie se acuerde


Hubo un tiempo en el que Cole Porter fue una celebridad. Quizá cueste creerlo hoy, cuando el olvido no le ha hecho justicia.

También hubo un tiempo en el que el jazz se utilizaba como vehículo para la trasgresión y el reproche. Lo comentaba con alguien esta noche. Le hablaba de Josephine Baker y de su cinturón de plátanos.

Cole Porter escribió algunas letras que hoy podrían sonarnos demasiado cursis o demasiado naif. Pero es que no es fácil sobrevivir al paso del tiempo, a la evolución (tal vez involución) de la creatividad humana, a la saturación y a las fechas de caducidad impresas en las botellas de whisky.

No quiero hacer la prueba. No quiero preguntar en una clase universitaria cuánta gente sabe quién fue Cole Porter. Total, quizá tampoco necesiten saberlo. Después de todo, aunque me venda como una mujer nihilista o cínica, sólo soy una romántica, una cursi que descubre la lágrima en la garganta cuando, en un film, me cuentan la vida de un músico (y si es de jazz, ya ni me reprimo la emoción). No puedo evitarlo. Me llegan las películas en las que la música es la protagonista de la historia. Y sí, lo sé, no puedo caer una y otra vez en el mismo error. Tiendo a pensar que todo el mundo comparte mis filias (y mis fobias). Y, a menudo, me frustro y me enfado cuando me veo sola en ellas.

No sé si a alguien más le pasa, pero a mí me gusta imaginar cómo sería la película acerca de la última canción que tarareó Miles Davis en su lecho de muerte.
Conjeturo sobre qué director podría convertir en celuloide aquellos días en los que un Buddy Bolden, probablemente incrustado en una camisa de fuerza, aullaba un “yo fui el inventor del jazz”.
A menudo improviso una cinta de animación que recrea un lugar entre lo mitológico y lo religioso al que van los instrumentos. Y es que a algún sitio tendrán que ir cuando sus dueños ya no pueden arrebatarles más notas desde el ataud en el que les han santificado.
Apuesto conmigo misma sobre el enfoque de un guión que encerrase para siempre la orfandad angustiada de Duke Ellington, quizá se sentaba frente a un piano mudo intentando recordar. Los recuerdos, a menudo, son sólo el reflejo de nuestros propios masoquismos. No sirven para casi nada y, sin embargo, la mayoría duelen. Pero esto, probablemente, sólo es una divagación nocturna con mucho tabaco, el poso de una copa de ron vacía y un dolor de espalda que me está matando.

Este post, seguramente, sólo es la resaca de “De-Lovely” (Irwin Winkler, 2004), una película que cuenta la vida de Cole Porter, sus luces y sus sombras, sus musicales frívolos, sus canciones grandiosas y también sus “pecados”. Se deja muchas cosas sin contar, claro. Y en algunas insiste demasiado. Pero me cuadra a la perfección con mi Tesis. Así que casi lo prefiero. Y, además, es un gustazo ver los cameos musicados de Diana Krall, Natalie Cole, Lemar Obika o Elvis Costello.

Y, después de todo, se te queda la sensación de que, efectivamente, debió de haber un tiempo en el que Cole Porter era una celebridad (aunque hoy casi nadie se acuerde) .

6 comentarios:

Su dijo...

¿No se acuerdan... o no les interesa demasiado la vida antes de que ellos nacieran?

josé miguel dijo...

I've got you under my skin.

Erradizo dijo...

Somos pocos los que saben quién fue Cole Porter...
Somos pocos a los que realmente les interesará saber que pasaba por la mente de Charlie Parker cuando se ponía hasta arriba de heroina y agarraba su saxo...
Somos pocos a los que le gustaría ver en una pantalla la vida de, que se yo, Bix Beiderbecke y que explicara que le pasó en la cabeza cuando su madre murió...
Somos pocos, pero sin esos pocos, sin tí, la vida se haría infinitamente más aburrida...

besos

Rafael dijo...

Creo que pocos recuerdan a Cole Porter, pero muchisimos tararean, silban y cantan sus canciones. Lo mismo sucede con Gershwin. Quizas ellos compusieron para inmortalizarse a traves de sus obras y no de su nombre.
De todas formas mientars hablemos de ellos, escichemos su musica y la difundamos, ellos estan siguen vivitos y coleando!

Rafael dijo...

Me olvidaba... Para disfrutar a Porter, alquilen, compren, roben o pirateen la pelicula "High Society" con Frank Sinatra, Bing Crosby y Grace Kelly y les aseguro 90 minutos de placer (Ademas esta Louis Armstrong!!)

samazul2007 dijo...

KIEN PUEDE IGNORAR LO KE FUE COLE PORTER????
LO KE SIGNIFICA SU ETERNA MUSICA???

NO ME LO IMAGINO