Divagaciones nocturnas con tabaco, ron, Billie Holiday y su Don't Explain

La gran Billie Holiday


Son casi las cuatro de la madrugada.
Ya es dos de enero, un día que supuestamente iba a traerme mucha felicidad.
Segundo cubata de ron.
Sonrío.
Recuerdo aquellos días en los que no entendía a la gente que bebía sola.
Vuelvo a sonreír.
Cojo la copa y vuelvo a beber.
Enciendo un cigarro.
Suena por tercera vez el disco “Don’t Explain” de Billie Holiday. La canción que da título al álbum nos muestra esa voz que se ganó la etiqueta de ser la más triste y auténtica del jazz. Cuando sacó este tema, hacía poco tiempo que se había casado con el trompetista Joe Guy que, como ella, era adicto a la heroína.
La voz triste se desliza entre mi copa de ron, el cenicero humeante y el salón tan lleno de desorden y de ausencia.
La canción que da título al disco se me queda balanceando en la sien. En ella, le pide a su pareja que no le explique nada. Le ruega que no le explique por qué tiene marcas de pintalabios. Le dice que ella es feliz porque él ha regresado.
Y vuelvo a sonreír. Porque las sonrisas, algunas veces, son tan amargas que sólo sirven para camuflar la tenia solitaria que nos está devorando las entrañas.
Otro cigarro y otro trago a mi copa.
Billie me acompaña esta noche. La gran Billie Holiday. ¡Qué vida más miserable tuvo! A veces me he preguntado por qué todos los mitos del jazz han sido tan desgraciados. A veces me he preguntado si se es un genio por tener una existencia desdichada o si, por el contrario, se vive infelizmente por ser una divinidad. Supongo que es un trabalenguas que a nadie le importa. Supongo que todo se resume en la misma idea prehistórica: vivir o sobrevivir. Vivir duele, claro. Por eso la mayoría de la gente se limita a sobrevivir. Siempre he despreciado a este grupo. Siempre me han dado una pena terrible las personas que se plantaban en mitad del mundo con el deseo de no hacer mucho ruido, con la esperanza de que la vida pasara por ellos sin darles mucho por culo. Los sigo despreciando y no merecen mi respeto. Prefiero mil veces a una persona que Llore, que Ría, que Ame, que Beba, que se Drogue, que Folle, que Escriba, que Cocine, que Juegue, que Escuche Música, que se Emocione… (todo con mayúsculas) que a una persona que se conforma con lo que le ha tocado, que no arriesga guatemala por miedo a caer en guatepeor, que no persigue sus sueños, que se duerme a las doce y que folla un día a la semana, acaso al mes, con su pareja. Bueno, uso el verbo follar pero en realidad quiero decir que copula un poquito, más por compromiso que por apetencia. Desprecio a las personas que escuchan la música que les han dicho que mola, sin emocionarse ni entender un solo acorde. Me dan nauseas los lectores de Jorge Bucay, del Código DaVinci, de Lucía Etxebarría… porque leen esa pseudoliteratura de Metro que leen todas las fotocopias humanas que se sientan junto a ellos.
Me quedo con Billie Holiday, con su existencia angustiada, con su penosa muerte. Me quedo con ella porque, a pesar de todo, se esmeró mucho en Vivir la Vida. Le echó todos los cojones que no tenía para no ser una puta fotocopia que sobrevive inmersa en las rutinas del hogar, del trabajo, de la pareja con la que se folla para que no se mosquee demasiado…
Quizá hoy me ha salido el ron por unos derroteros extraños. Quizá hoy he mezclado a Peter Pan con Charles Bukowski y con Ingmar Bergman. Pero no, hoy no tolero a ningún ser humano de vida cómoda. Hoy prefiero a aquella Billie Holiday patética en su lecho de muerte. Mientras agonizaba, unos policías intentaban esposarla acusándola de consumo de heroína. Y no, no estoy de acuerdo con las drogas. No vaya a equivocarse ningún lector distraído. Es sólo que mientras canta aquel “Don’t Explain” con su voz triste, yo sólo puedo solidarizarme con ella. Quizá nadie entienda que una mujer, con dignidad y ovarios, cante esa letra. Sobre todo las pseudofeministas que han inundado este mundo nuestro que va de mal en peor. Las pseudofeministas tienen mucha dignidad, mucho orgullo y unos cuantos conceptos mal entendidos. Las pseudofeministas manchan el nombre de las mujeres que sí tienen algo que aportar. A estas pseudofeministas es muy difícil explicarles, porque no quieren escucharlo, lo grande que era Billie Holiday en sus momentos más miserables. Y tampoco sé si vale la pena.

Sin más, les dejo con la letra de “Don’t Explain”. A mí me parece grandiosa, no sé a ustedes. Porque, cuando se Ama, no quieres explicaciones de lápiz de labios en la camisa. Cuando se Ama, no follas por compromiso una vez al mes. Cuando se Ama, ay, la Felicidad llega al oír el timbre de la puerta.

Hush now, don't explain Cállate ahora, no me expliques
Just say you'll remain Sólo dime que vas a quedarte
I'm glad your back, don't explain Estoy encantada de que hayas vuelto, no me expliques

Quiet, don't explain Tranquilo, no me expliques
What is there to gain Qué es para ganar tiempo
Skip that lipstick Omite ese lápiz de labios
Don't explain No me expliques

You know that I love you Tú sabes que te amo
And that love endures Y ese amor aguanta
All my thoughts are of you Todos mis pensamientos son sobre ti
For I'm so completely yours De modo que soy totalmente tuya

Cry to hear folks chatter Lloro al oír a la gente cotillear
And I know you cheat Y sé que tú me engañas
Right or wrong, don't matter Acierto o equivocación, no te preocupes
When you're with me, sweet Cuando estás conmigo, cariño

Hush now, don't explain Ahora cállate, no me expliques
You're my joy and pain Tú eres mi alegría y mi pena
My life's yours love Mi vida es tu amor
Don't explain No me expliques


Pd. Mi inglés es pésimo. Así que pido perdón por la traducción. Pero pensé que era mejor traducirla, aunque fuera mal, para que se entendiera el porqué de este post.

1 comentario:

El Selenita dijo...

Creo, estimada escritora y amante del Jazz, que como siempre su exceso de agresividad es una especie de chico malo de mi pandilla. El que siempre se mete en broncas. El que, piensa igual que el resto de la pandilla, pero siempre tiene que discutir. El que, varias veces, desde su agresividad por defender las ideas tiende a pasarse. Pero es ese icono de la pandilla, sin el que la pandilla no seria lo que es.

Besos, ojazos