Sobre la edición en dvd de "Bird"


Bird, el pájaro.
Bird, el que cambió la historia del jazz.
Bird, el yonki.

Clint Eastwood es el último gran clásico. En la era de las películas con estética “MTViana”, el enjuto señor Eastwood se coloca detrás de la cámara y crea personajes de celuloide que me recuerdan a la era dorada del séptimo arte.

Clint Eastwood tiene todos los ingredientes para gustar a alguien como yo. Le gusta el jazz, le gusta narrar historias de personajes, se deleita con una buena fotografía, se toma su tiempo para que degustes y rumies bien su película y, además, le gusta el jazz. ¡Vaya! Eso ya lo dije (como Carver escribiera declarando su miedo a la muerte)

La historia del cine está llena de películas biográficas mediocres. El cine épico nunca ha sido mi favorito. No me gusta que me cuenten historias “basadas en hechos reales”. Prefiero que me cuenten un cuento, inventado, mágico, irreal… Porque cuando me encuentro con películas de gladiadores romanos, de la vida de tal rey francés del siglo XVII o de la guerra civil española, resoplo, me aburro y hasta me cabreo. Las películas basadas en hechos reales son más fantasiosas que ninguna. Y me jode mucho que me quieran vender una moto con marcha atrás y capacidad de vuelo sincronizado. Hay tantos ejemplos, que podríamos escribir una enciclopedia.
“Libertarias” es una mentira tan burda que insulta la inteligencia del espectador (me queda la esperanza de que sus fans no sepan escribir “inteligencia” sin faltas de ortografía)
“Cold Mountain” es aburrida, lenta, coñazo, irreal…
“Una mente maravillosa” es una tomadura de pelo.
“Fahrenheit 9/11” es, cuando menos, sospechosa.
Dejemos los ejemplos. Me creo mucho más la fantasía de “Big Fish” que el realismo lleno de moralina de “Los lunes al sol”.

Sin embargo, “Bird” me encanta. Es una obra de arte. Recuerdo que, durante los últimos meses, visitaba google en busca de la posible llegada en dvd. Nunca la encontraba. Veía cómo editaban en ese formato todas las películas de Almodóvar, todas las series pestilentes españolas (“Hospital central”, “Los Serrano”, “Ana y los 7”…) pero nunca mi ansiada “Bird”. Tampoco la encontraba en vhs en los videoclubs a los que entraba. De modo que, haciendo uso de la ilegalidad más placentera, me la bajé de la mula. Pero no es lo mismo. Yo soy una megalómana sin solución. Me gasto la mitad de mi sueldo en la Fnac. Y quería, con una ansiedad enfermiza, tener el dvd inexistente de “Bird”.

Y llegó el momento.
Fnac. Unos cds y unos libros. Cola para pagar. Y, de repente, “Bird”. El corazón empezó a palpitarme con fuerza, con la rapidez del yonki que, tras varios días de mono, guarda entre sus manos la recuperada dosis de heroína. “Bird”… A la saca.

“Bird” es una magnífica historia. Es una película oscura, porque los clubs de jazz son oscuros. Porque el jazz no se lleva bien con la luz del día. Porque las marcas en el brazo de Parker se hacen en la penumbra de una habitación.
“Bird” es una película magníficamente contada. Es una historia donde ningún personaje cojea. Es una música maravillosa, unos guiones que, pudiendo haber caído en la moralina facilona, escapan de los tópicos y encajan en la credibilidad. “Bird” es una película de Clint Eastwood sobre la vida de Charlie Parker.

Y luego están los actores. Forest Whitaker (“Smoke”, “Juego de lágrimas”, “Platoon”) da vida a un Charlie Parker extraordinario. Diane Venora (“Cotton Club”, “Romeo y Julieta”) es Chan, la mujer blanca del músico yonki. (Por favor, es imprescindible ver la película en inglés para darse cuenta de su voz ahogada en la angustia)
Por último, Samuel E. Wright, interpretando a un Dizzy Gillespie perfecto. Una ve su interpretación y, por momentos, se olvida de que es una película. Ves al Dizzy Gillespie que, por no caer en las drogas, por su elegancia, por su “savoir faire”, llegó a presentarse a Presidente de los Estados Unidos.

Esta es una película de esas que hay que ver. Por varios motivos. Porque es una buena película, porque es una buena historia, porque los personajes están tremendos, porque va de jazz, de buen jazz, porque es de Clint Eastwood, porque en sus dos horas y media no hay ni un minuto que sobre, porque la música es maravillosa… ¡Vaya! Eso ya lo dije.

6 comentarios:

natxo dijo...

Pues sí, me has convencido, la voy a bajar de la mula que la vida del estudiantes está muy cara como para gastarlo en dvds.

Besos teacher.

Anónimo dijo...

Me encanta que te guste Clint Eastwood, siempre ha sido uno de mis directores/actores favoritos. Si tienes un rato y te apetece, me encantaría leer tu comentario sobre una obra tan distinta a "Bird" como es "Space Cowboys". Un beso y gracias por tu Blogg.

E.

Kirk534 dijo...

Gracias gracias te quiero te quiero te quieroooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Donbyass dijo...

Y de clubes de jazz oscuros trata "Lunes tormentoso". Sting, dueño de uno de ellos, mafioso de medio pelo, comprensivo y cruel, recrea los ambientes claustrofóbicos donde impera nuestra música. Músicos desconocidos, fumadores de sueños en callejones traseros a la espera de retomar el idilio con la boquilla del saxo u olvidar el dolor de los dedos que pellizcan los gruesos cables del contrabajo... For you,Casiopea

Olvido A. dijo...

Natxo: pequeño, no te arrepentirás. Es tremenda.

E.: "Space Cowboys" no la he visto, pero no sé yo si, según lo que me han contado, encajará con mis gustos cinematográficos. Pero ya se verá.

Kirk534: Jajajaja, gracias por la efusividad... No sé si se debe a que te gusta "Bird", a que he dicho algo con lo que estás de acuerdo o es, simplemente, pura ironía.

Donbyass: impresionante tu prosa. Me encuentro en tu "nuestra música" y en tus/nuestros "fumadores de sueños...". Gracias por hacerme el honor de escribir/comentar en este blog.

Donbyass dijo...

Fumo e improviso. Me muevo como los acordes del saxo de Parker... yo, como ellos, no sé muy bien donde terminaré; pero sé que el resultado sonará perfecto y salvaje. Intentan poner voz a esta música sin alma y todas las damas del Jazz terminan por aceptar su derrota... For you, Cassiopea.
Don Byass